Cortar el tubo en anillos de aproximadamente 1 centímetro de espesor. También se pueden utilizar las aletas cortadas en tiras, que ofrecen un sabor similar y permiten aprovechar otras partes del calamar.
2. Tiernizar y dejar reposar
Colocar los anillos en un recipiente y cubrirlos con leche. Dejarlos reposar durante el mayor tiempo posible, preferentemente desde la noche anterior hasta el mediodía, para favorecer que la carne se ablande.
Como alternativa más rápida, se pueden sumergir brevemente en agua con media cucharadita de bicarbonato de sodio. Si el calamar está muy fresco, este paso puede omitirse por completo.
3. Enharinar las rabas
Retirar los anillos de la leche y escurrirlos ligeramente. Pasarlos directamente por harina común, procurando que queden cubiertos de manera uniforme por todos lados. Sacudir el excedente antes de freírlos.
Para esta versión tradicional, no hace falta utilizar huevo ni preparar una masa de tempura.
4. Freír a la temperatura adecuada
Colocar abundante aceite en una sartén u olla y calentarlo hasta alcanzar una temperatura de entre 180 °C y 200 °C. Debe haber suficiente aceite para que las rabas puedan flotar y moverse con libertad.
Si el aceite está demasiado caliente, la carne puede tomar una consistencia gomosa; si está tibio, las rabas pueden absorber grasa en exceso y perder la cobertura de harina.
Freír en tandas pequeñas, de alrededor de 10 unidades por vez, para evitar que baje la temperatura del aceite. La cocción es breve: dura entre 30 segundos y 1 minuto. Retirar las rabas en cuanto adquieran un color dorado.
5. Escurrir y continuar con la fritura
Retirar las rabas del aceite y colocarlas sobre una bandeja cubierta con papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa.
Antes de incorporar la siguiente tanda, esperar a que el aceite recupere la temperatura adecuada para continuar con la fritura.
6. Servir las rabas caseras
Servir las rabas inmediatamente después de freírlas, mientras conservan su textura crocante. Se pueden acompañar con gajos de limón fresco, provenzal con perejil o salsa golf, según el gusto.