La simpatía que ha recibido la pareja resulta excepcional en la India, donde existe un gran estigma hacia la mayoría de personas trans, fuertemente discriminadas incluso por sus propias familias, lo que empuja a muchas a ejercer la prostitución o a pedir limosna en las calles como único medio de subsistencia.
Esta situación se produce a pesar de la antigua tradición de las "hijras", transexuales o travestidos que forman parte de una comunidad con un gurú y bendicen recién nacidos y matrimonios, en ocasiones con amenazas.
En un intento por reducir esta discriminación, que impedía a los miembros de este colectivo acceder a empleos públicos, el Tribunal Supremo reconoció a las personas trans como "el tercer género" en una histórica sentencia aprobada en 2014.
Esta comunidad india también se enfrentó durante muchos años a la criminalización de las relacioneshomosexuales, en función de una ley heredada del Imperio Británico que fue anulada en 2018.
La India contabilizaba casi medio millón de personas transgénero, según el último censo publicado en 2011, una cifra que fue discutida por varios activistas que decían que la proporción era mucho mayor.