Para realizar la investigación, se encuestó a casi 400 adultos. Todos afirmaron estar en una relación romántica comprometida y la mayoría de ellos informaron de que mantenían comunicación digital con al menos un "back burner".
A los participantes se les hizo una serie de cuestiones para observar cómo puede afectar en ellos la comunicación o el contacto con una ex pareja, o una persona deseada, que no fuera con la que mantenían una relación comprometida. Los participantes informaron de la frecuencia con la que se comunicaban con esa persona utilizando ciertos canales como las redes sociales, correo electrónico o videoconferencias. También se les preguntó cómo se sentían después de comunicarse con esa persona.
Luego de la investigación, se llegó a la conclusión que mantener relaciones (ya sea de forma amistosa o con otras intenciones) con una ex pareja o persona deseada conduce a sentimientos negativos. Este contacto puede resultar conflictivo para la persona que mantiene otra relación, provocando sentimientos de culpa que pueden llegar a causar la ruptura.
En definitiva, el estudio indica que tener a un “back burner” como reserva o en segundo plano es suficiente para provocar sentimientos negativos, incluso aunque no haya comunicación o actividad sexual.