Efeméride

San José: por qué se lo celebra el 19 de marzo y qué poderosa oración se le hace

Este 19 de marzo la Iglesia Católica recuerda a San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús.

Este 19 de marzo la Iglesia Católica recuerda a San José

Este 19 de marzo la Iglesia Católica recuerda a San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús.

Este jueves, 19 de marzo, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús. En muchos países de tradición católica, como Argentina, también se conmemora como Día del Carpintero, del Artesano y de los Trabajadores, ya que San José era carpintero de oficio en Nazaret.

¿Quién fue San José?

Según los Evangelios de Mateo y Lucas, San José era un hombre justo y humilde, de la estirpe de David. Dios lo eligió como custodio y protector de la Sagrada Familia: esposo casto de María y padre terrenal de Jesús, a quien enseñó su oficio y protegió en momentos difíciles, como la huida a Egipto. Vivió una vida oculta y laboriosa, modelo de obediencia, trabajo honrado y fidelidad a la voluntad de Dios.

La Iglesia lo declara Patrono de la Iglesia Universal (1870, Pío IX), de los trabajadores (1955, Pío XII, con San José Obrero el 1 de mayo), así como de las familias, los padres, artesanos, carpinteros y de la buena muerte. Su devoción creció gracias a santos como Santa Teresa de Ávila.

Este día es una oportunidad para honrar a los padres, al trabajo digno y a la figura del protector silencioso que cuidó lo más preciado: Jesús y María.

Oración tradicional a San José

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"¡Oh San José!, cuya protección es tan grande, tan fuerte, tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.

Ayúdame, San José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme aquí en la tierra a tu poder celestial, te tribute mi agradecimiento y homenaje.

¡Oh San José!, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

Amén.

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