Cuando la puerta del avión Skyvan se abrió a más de 2,5 millas sobre el paisaje rural del Medio Oeste, Hoffner sorprendió a los testigos presentes por su tranquilidad y confianza. Acompañada por un instructor certificado, la centenaria descendió lentamente hacia la tierra, aterrizando con gracia en un trozo de hierba. Las imágenes capturaron su rostro iluminado por la emoción y la satisfacción de cumplir su sueño, un testimonio de que la edad no puede detener la pasión y la valentía.
"Todo fue delicioso, maravilloso, no podría haber sido mejor", expresó Hoffner, una mujer que tenía planes aún más audaces para su futuro. Tras su hazaña en paracaídas, reveló su deseo de dar un paseo en globo aerostático y hasta había mencionado la posibilidad de invitar a su vecina de 109 años para unirse a ella en su próxima aventura en las alturas.
Skydive Chicago está actualmente trabajando con Guinness World Records para oficializar el récord de Hoffner, asegurando que su valentía y espíritu intrépido queden grabados en los anales de la historia del paracaidismo.
La partida de Dorothy Hoffner deja un vacío en el mundo, pero su valentía y determinación perdurarán como un ejemplo eterno de que nunca es tarde para alcanzar las estrellas, incluso cuando se tiene un siglo de vida a cuestas.
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Se tiró por paracaídas a los 103 años, el resultado asombró a todos pero la tristeza no tardó en llegar