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Soltaron bisontes en un desierto de México y el ecosistema empezó a recuperarse

La reintroducción de una especie exterminada en la zona hace más de un siglo muestra cómo ciertos animales pueden transformar el paisaje y reactivar la biodiversidad.

28 de agosto de 2026 - 14:52
Soltaron bisontes en un desierto de México y el ecosistema empezó a recuperarse
Soltaron bisontes en un desierto de México y el ecosistema empezó a recuperarse. (Imagen ilustrativa)

En el norte de México, una experiencia de restauración ecológica está llamando la atención por la velocidad con la que empezó a mostrar resultados. En una zona del desierto de Chihuahua donde los bisontes habían desaparecido por la acción humana en el siglo XIX, la reintroducción de casi medio centenar de ejemplares estaría ayudando a recomponer dinámicas naturales que llevaban décadas interrumpidas.

El proyecto se desarrolla en Cuatrociénegas, una reserva natural del estado de Coahuila reconocida por la UNESCO. El área, famosa por sus dunas de yeso y sus pozas de agua azul intenso, abarca unas 400.000 hectáreas y alberga cientos de especies de flora y fauna, muchas de ellas en situación crítica o en peligro de extinción.

Según la organización que impulsa la iniciativa, los primeros indicios positivos aparecieron apenas unos meses después de la llegada de los animales. Cámaras ocultas instaladas en la reserva registraron el regreso de especies que ya no se veían en el área, entre ellas pumas, linces y pecaríes de collar. También se observó a aves locales usando pelo de bisonte para armar sus nidos.

El regreso de una especie clave

Los bisontes volvieron a la zona en agosto de 2025, cuando tres ejemplares fueron trasladados a la Reserva El Santuario. La iniciativa fue realizada en colaboración entre la Fundación Pro Cuatrociénegas y el Museo del Desierto de Coahuila. En noviembre se sumaron otros 44 animales, hasta llegar a un total de 47.

Para los responsables del proyecto, el regreso de la especie tiene un valor ecológico y simbólico. Gerardo Ruiz Smith, director de la Fundación Pro Cuatrociénegas, explicó al medio mexicano Vanguardia que recuperar una especie que formaba parte de ese ambiente genera esperanza. También definió al bisonte como un “ingeniero del ecosistema”, por su capacidad para intervenir en procesos naturales del suelo, del agua y de la biodiversidad.

La idea detrás de la reintroducción no es solamente sumar animales a una reserva, sino restablecer funciones ecológicas perdidas. En ese sentido, los bisontes son considerados una especie clave: su presencia puede modificar el entorno de una manera que beneficia a muchas otras formas de vida.

Cómo transforman el desierto

El impacto de los bisontes ocurre a través de acciones cotidianas. Al alimentarse de vegetación seca, reducen parte del material combustible que podría facilitar la propagación de incendios. Su tamaño y desplazamiento también influyen: pueden pesar hasta 770 kilos y, al correr o moverse sobre el terreno, sus pezuñas remueven la tierra como si la labraran.

Ese movimiento abre pequeñas grietas y espacios en el suelo que favorecen la infiltración del agua. En un ambiente árido, esa diferencia puede ser clave para que crezcan nuevas plantas y para que el paisaje retenga mejor la humedad disponible.

Además, los bisontes ayudan a dispersar semillas. Algunas quedan atrapadas en su pelaje y se desprenden mientras los animales se desplazan por la reserva. A eso se suma el efecto de su estiércol, que fertiliza el suelo y atrae escarabajos peloteros. Estos insectos entierran los excrementos, incorporan nutrientes y airean las capas subterráneas al excavar.

Un caso que mira el mundo ambiental

El caso de Cuatrociénegas se suma a las experiencias de restauración basadas en el regreso de animales capaces de reorganizar un ecosistema. No se trata de una intervención tecnológica ni de una obra de infraestructura: el cambio ocurre porque una especie vuelve a cumplir el rol que tenía antes de desaparecer.

Ruiz Smith resumió esa función en diálogo con CNN al describir a los bisontes como “arquitectos del paisaje”. La frase ayuda a entender por qué el proyecto despierta interés: los animales no solo habitan el territorio, también lo moldean.

Aún es una experiencia reciente, pero las señales registradas hasta ahora muestran que el desierto empieza a recuperar parte de su equilibrio. Más de un siglo después de haber sido eliminados de la zona, los bisontes vuelven a ocupar un lugar central en la salud de Cuatrociénegas.

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