Para los responsables del proyecto, el regreso de la especie tiene un valor ecológico y simbólico. Gerardo Ruiz Smith, director de la Fundación Pro Cuatrociénegas, explicó al medio mexicano Vanguardia que recuperar una especie que formaba parte de ese ambiente genera esperanza. También definió al bisonte como un “ingeniero del ecosistema”, por su capacidad para intervenir en procesos naturales del suelo, del agua y de la biodiversidad.
La idea detrás de la reintroducción no es solamente sumar animales a una reserva, sino restablecer funciones ecológicas perdidas. En ese sentido, los bisontes son considerados una especie clave: su presencia puede modificar el entorno de una manera que beneficia a muchas otras formas de vida.
Cómo transforman el desierto
El impacto de los bisontes ocurre a través de acciones cotidianas. Al alimentarse de vegetación seca, reducen parte del material combustible que podría facilitar la propagación de incendios. Su tamaño y desplazamiento también influyen: pueden pesar hasta 770 kilos y, al correr o moverse sobre el terreno, sus pezuñas remueven la tierra como si la labraran.
Ese movimiento abre pequeñas grietas y espacios en el suelo que favorecen la infiltración del agua. En un ambiente árido, esa diferencia puede ser clave para que crezcan nuevas plantas y para que el paisaje retenga mejor la humedad disponible.
Además, los bisontes ayudan a dispersar semillas. Algunas quedan atrapadas en su pelaje y se desprenden mientras los animales se desplazan por la reserva. A eso se suma el efecto de su estiércol, que fertiliza el suelo y atrae escarabajos peloteros. Estos insectos entierran los excrementos, incorporan nutrientes y airean las capas subterráneas al excavar.
Un caso que mira el mundo ambiental
El caso de Cuatrociénegas se suma a las experiencias de restauración basadas en el regreso de animales capaces de reorganizar un ecosistema. No se trata de una intervención tecnológica ni de una obra de infraestructura: el cambio ocurre porque una especie vuelve a cumplir el rol que tenía antes de desaparecer.
Ruiz Smith resumió esa función en diálogo con CNN al describir a los bisontes como “arquitectos del paisaje”. La frase ayuda a entender por qué el proyecto despierta interés: los animales no solo habitan el territorio, también lo moldean.
Aún es una experiencia reciente, pero las señales registradas hasta ahora muestran que el desierto empieza a recuperar parte de su equilibrio. Más de un siglo después de haber sido eliminados de la zona, los bisontes vuelven a ocupar un lugar central en la salud de Cuatrociénegas.