Entre las líneas que comercializa aparece Botanika, una propuesta que apuesta por ingredientes y aromas naturales y que tiene como premisa “menos químicos, más naturaleza”. También se pueden encontrar cremas y productos de higiene elaborados con ingredientes como palta, pensados para el cuidado cotidiano de la piel.
Uno de los aspectos que distingue al emprendimiento es que Chama busca funcionar como un espacio integral de bienestar. Por eso, además de la venta de productos, cuenta con un consultorio de nutrición, donde los clientes pueden recibir asesoramiento profesional de acuerdo con sus necesidades y objetivos.
La propuesta también contempla envíos a distintos puntos del país, lo que permite que quienes no viven en Resistencia puedan acceder a parte de los productos que ofrece el almacén.
De esta manera, Mora Calabrese logró desarrollar un proyecto propio que poco tiene que ver con el mundo de la música en el que se mueve su marido. Mientras Abel Pintos recorre escenarios y cosecha éxitos, ella apostó por un emprendimiento relacionado con la alimentación consciente, la cosmética y el cuidado personal.
Chama Almacén se presenta así como un espacio pensado para quienes buscan incorporar hábitos más equilibrados sin resignar practicidad. La variedad incluye desde alimentos hasta productos de belleza y cuidado personal, con una misma idea como eje: apostar por alternativas naturales para la vida cotidiana.
El emprendimiento también muestra una faceta menos conocida de la esposa de Abel Pintos. Mora Calabrese eligió construir su propio camino empresarial, con un proyecto que comenzó en Chaco y que combina varias de sus áreas de interés.
Mientras su relación con Abel Pintos suele ocupar buena parte de la atención pública, su faceta como emprendedora permanece bastante más alejada de los reflectores. Y detrás de esa vida reservada existe un negocio que creció con una propuesta enfocada en el bienestar y el consumo consciente