Pero en 2010, con el final de Casi Ángeles, también llegó el cierre de su etapa como pareja. Según trascendió años después, la decisión estuvo relacionada con el desgaste de compartir prácticamente todo: las grabaciones, los escenarios, los viajes y buena parte de la vida cotidiana. Necesitaban espacio, crecer por separado y descubrir quiénes eran más allá de aquella relación que había comenzado cuando todavía eran adolescentes.
La separación no significó, sin embargo, una ruptura definitiva. Lejos de terminar enfrentados, continuaron trabajando juntos en Teen Angels hasta 2012 y encontraron una manera diferente de acompañarse. Con el tiempo, Peter incluso participó del videoclip de Mi fiesta y estuvo presente en el show de Lali en Vélez, demostrando que el cariño seguía intacto.
Y ahí aparece lo que vuelve especial esta historia. Mientras otras relaciones de Lali quedaron atravesadas por distanciamientos, polémicas o escándalos, con Peter ocurrió algo distinto: el amor cambió de forma, pero no desapareció. Dejaron de ser novios, pero conservaron una complicidad que se mantuvo a lo largo de los años.
Hoy, ambos construyeron sus propias carreras y siguieron caminos sentimentales diferentes. Sin embargo, cada gesto de reconocimiento público, cada aparición compartida y cada recuerdo de aquella época vuelve a despertar la nostalgia por una historia que marcó a toda una generación.
Peter Lanzani fue mucho más que el primer gran amor de Lali: fue ese vínculo que consiguió atravesar una separación sin convertirse en una guerra. Porque algunas historias no necesitan terminar juntas para perdurar. Y, en el universo sentimental de la cantante, Laliter sigue ocupando un lugar que el tiempo no consiguió borrar.
El ejemplo de esta amistad es que Peter fue el único ex invitado por Lali a su casamiento con Pedro Rosemblant, que celebaron este fin de semana en una casona de San Telmo.