La teoría sostiene que las gallinas de plumas oscuras tienden a producir huevos de tonalidades más intensas. La conexión se establece entre el color de los huevos y las características físicas de las gallinas, como el color de sus plumas o los lóbulos de sus orejas. A medida que la yema del huevo avanza por el oviducto, se añaden capas que eventualmente forman la clara y la cáscara.
En el caso de los huevos marrones, un pigmento llamado protoporfirina IX, proveniente de las gallinas de plumas oscuras, se mezcla en el proceso, otorgándoles su distintivo tono oscuro.
Diferencias entre los huevos blancos y marrones
Sin embargo, la gran pregunta persiste: ¿hay alguna diferencia discernible en sabor y nutrientes entre los huevos blancos y los marrones? La respuesta, según la evidencia científica, es un rotundo no. La única variación entre ellos radica en la pigmentación de la cáscara, mientras que tanto el sabor como los nutrientes permanecen inalterados.
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Huevos blancos y marrones: diferencias