La protagonista indiscutida es la cobertura: el azúcar negra. Se coloca en abundancia sobre la superficie de cada tortita antes de hornearlas, lo que les da ese aspecto y sabor tan distintivo.
Paso a paso: cómo preparar tortitas negras
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Activar la levadura: en un recipiente, mezclar la levadura con un poco de leche tibia y una cucharadita de azúcar. Dejar reposar unos minutos hasta que espume.
Armar la masa: en un bol grande, colocar la harina con la sal, la manteca blanda y el azúcar. Incorporar la levadura activada y el resto de la leche tibia de a poco. Amasar hasta obtener una masa suave.
Dejar leudar: cubrir la masa con un paño y dejar reposar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño.
Formar las tortitas: dividir la masa en pequeñas porciones, darles forma redonda y aplastada, y colocarlas en una bandeja enmantecada.
Cubrir con azúcar negra: antes de hornear, espolvorear generosamente cada tortita con azúcar negra, presionando levemente para que se adhiera bien.
Hornear: cocinar en horno precalentado a 180 °C durante unos 15 a 20 minutos, hasta que estén doradas en la base y la cobertura se vea caramelizada.
Consejos para un resultado perfecto
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Para que queden bien esponjosas, es importante respetar el tiempo de leudado.
Se recomienda usar leche tibia, nunca caliente, para no arruinar la levadura.
Cuanto más azúcar negra se coloque, más sabor y humedad tendrá la superficie.
El sabor de la tradición en tu casa
Las tortitas negras son parte de la memoria afectiva de muchos argentinos. Su combinación de masa tierna y la dulzura particular del azúcar negra hace que sean irresistibles. Prepararlas en casa es más simple de lo que parece y una gran manera de revivir esos sabores de infancia.
Ya sea para acompañar una merienda familiar o sorprender a los invitados, las tortitas negras caseras son una receta que nunca falla y que sigue vigente en la mesa de todos.