-
Extendé la prenda sobre una mesa u otra superficie firme. Lo ideal es que esté bien estirada, sin arrugas.
-
Usá una afeitadora limpia y en buen estado. Puede ser descartable o reutilizable, pero lo importante es que tenga buena cuchilla.
-
Pasá la afeitadora suavemente sobre las zonas con bolitas. No presiones demasiado: hacelo con movimientos suaves para evitar dañar el tejido.
Andá retirando el exceso de pelusa a medida que avanzás y controlá visualmente que no queden zonas con bolitas.
Al terminar, sacudí la prenda y pasale la mano o un cepillo suave para quitar los restos.
Cómo prevenir las pelusas en la ropa
Las bolitas, también llamadas “pilling”, se forman por la fricción. Al rozar con otras prendas, con mochilas, carteras o incluso durante el lavado, las fibras sueltas del tejido se agrupan y forman esos pequeños grumos. Es más común en telas sintéticas, lana, acrílicos y mezclas.
No es un signo de mala calidad necesariamente, pero sí de desgaste. La buena noticia es que se puede prevenir y tratar.
Además del truco para eliminarlas, seguir algunos hábitos de cuidado puede extender la vida útil de tu ropa de lana:
-
Lavá del revés y con agua fría, usando detergente suave o específico para lanas.
No uses secadora. En su lugar, dejá que la prenda seque al aire libre, extendida sobre una toalla para que no se deforme.
Evitá colgarla con ganchos, ya que pueden estirar o marcar la tela.
Guardá la ropa en bolsas de tela o plástico, bien doblada, para protegerla del roce con otras prendas dentro del placard.
Si notás que una prenda está empezando a hacer bolitas, podés pasar la afeitadora de manera preventiva y mantenerla en mejor estado desde el principio.
En estos días de temperaturas bajo cero, donde abrigarse bien es clave, estos pequeños trucos marcan la diferencia. Cuidar la ropa que ya tenés no solo te ayuda a ahorrar, sino que además te permite lucirla como nueva cada temporada.