Alfonso Arús se encontraba cerca del río de dicha ciudad cuando visualizó al animal. El hombre creyó que se trataba de una estatua más que perfecta, por lo que decidió acercarse para tomarse una foto.
Sin embargo, esta réplica enorme era un cocodrilo real, y cuando el hombre estaba demasiado cerca, el animal le atacó hundiendo sus dientes en el brazo de Chipada.
La familia culpó al parque de diversiones y aseguró que no colocaron carteles de advertencia diciendo que se encontraba un reptil depredador. “No hubo avisos que nos advirtieran que no entráramos al recinto. Si los hubiera, nunca hubiéramos ido”, dijo una de las hijas.
El hombre logró escaparse de los colmillos del cocodrilo y salir herido pero a salvo. Los dueños del parque de diversiones sostuvieron que se harán cargo de los gastos del tratamiento del hombre, pero además, negaron que fueran negligentes al advertir a los turistas sobre los peligros de los animales.