También Mirka Federer se ubicó dentro de esa lectura de elegancia informal. La esposa de Roger Federer optó por una chaqueta de jean celeste sobre un top rayado, acompañada por joyería en dorado y un anillo de diamantes. Su propuesta reforzó una idea cada vez más instalada en eventos de día: prendas cómodas, pero con detalles que elevan el conjunto.
Minimalismo, color y accesorios con protagonismo
Entre los asistentes, Lin-Manuel Miranda y Vanessa Nadal aportaron una versión fresca del código semiformal. Él llevó blazer celeste, camisa blanca, pantalones en sintonía y zapatos en tonos tierra, una combinación prolija pero descontracturada. Ella eligió una camisa-vestido blanca de silueta amplia, con collar negro y una cartera blanca con lunares rojos, un detalle lúdico que le dio personalidad al look.
Gayle King, por su parte, se inclinó por un vestido sin mangas con estampa vegetal en blanco, negro y verde. La silueta ajustada y limpia se combinó con una cartera plateada de textura tejida y varios brazaletes metálicos. El resultado fue una apuesta versátil, moderna y fácil de imaginar tanto en una tribuna como en un evento urbano.
En clave más sobria, Homer Gere eligió un saco negro clásico con camisa blanca abotonada y lentes de sol oscuros. La fórmula, simple y efectiva, mostró cómo los básicos bien elegidos siguen funcionando en contextos donde la exposición es alta. Kaia Gerber también se movió dentro del minimalismo: la modelo y actriz llevó un vestido negro de tirantes finos y escote en V, con maquillaje natural y el pelo suelto con ondas suaves.
La tribuna como termómetro de tendencias
Más allá de los nombres propios, el público joven también marcó presencia con una estética relajada: chaquetas oversize, remeras básicas, gorras de diseño, anteojos de sol grandes y distintas versiones del denim. En conjunto, la escena confirma que el US Open funciona como un termómetro de la moda urbana, donde las prendas prácticas conviven con accesorios pensados para destacar.
La paleta también dejó señales claras. Mientras algunas figuras apostaron por tonos neutros y siluetas depuradas, otras eligieron colores intensos y estampas visibles. Bolsos estructurados, joyas sutiles y piezas metálicas terminaron de definir una jornada en la que mirar hacia las gradas resultó casi tan atractivo como seguir lo que pasa dentro de la cancha.