Por qué se habla ahora de la apostasía. A partir de las presiones que está ejerciendo la Iglesia sobre los legisladores para intentar torcer la aguja y que no se vote a favor de la legalización del aborto, muchos movimientos comenzaron a interiorizarse en la apostasía y ejercer su derecho a renunciar a la Iglesia.
Entre los argumentos que se utilizan está la búsqueda de que el Estado deje de ayudar económicamente a la Iglesia con los subsidios para pagar sueldos de los curas y los obispos, y el dinero que se le destina a los establecimientos educativos.
Otro argumento para justificar la apostasía es que, supuestamente, la Iglesia recibiría dinero del Estado por cada bautizado. Sin embargo, esto fue negado a A24.com por la Secretaría del Culto del Gobierno Nacional: “Esa erogación no existe”, explicaron.
Muchos ya iniciaron el trámite, como la dirigente de izquierda Vilma Ripoll que recibió su carta de aprobación de salida de la Iglesia firmada por Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires.
“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia.” “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia.”
Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948
Cómo realizar la apostasía. El trámite puede ser sencillo si se tienen los datos necesarios. Según el sitio apostasia.com.ar se puede ir personalmente o enviar una carta a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde se realizó el bautismo. No es necesario presentar muchos argumentos; con el simple deseo de apostatar, como lo explica este sitio, es suficiente.
Se necesita una fotocopia del documento de identidad y saber en qué iglesia se realizó el bautismo para detallarlo en el pedido.
La respuesta debería llegar en cinco días del pedido pero podría demorarse. Es posible que la respuesta sea positiva o que se invite a la persona a visitar ese arzobispado para charlar con los sacerdotes.
Qué pasa si el renunciante se arrepiente. Si la persona que renuncia quiere en un futuro volver a la fe puede hacerlo. No necesita, según explica la Iglesia, volver a pasar por el bautismo. Simplemente vuelve a realizar los pasos en sentido inverso: enviar la carta pidiendo volver a ser inscripto.