Sin embargo, la historia tuvo un vuelco sorpresivo cuando su dueña se presentó en la carnicería, ubicada en las calles 5 y 80, y solicitó que faenen al animal. "Ya está en edad", dijo. El carnicero primero le preguntó si sabía dónde estaba y luego le explicó que ahí no trabajaban con carne de perro, que eso no se podía hacer.
Tras esto, la mujer fue denunciada por un grupo proteccionista de animales ante la Policía Bonaerense. Los agentes se dirigieron a su casa para pedirle explicaciones y entender mejor qué había ocurrido en el local. Las palabras de la dueña de "Toto" fueron certeras: ella consideraba que, como los caballos, los animales llegan a una edad en que ya no es necesario que sigan viviendo. "Es costumbre del campo", argumentó.