Lo que en la década del 90 había sido novedad, por medio de los remises, dejó de serlo básicamente por dos motivos: el costo por kilómetro recorrido totalmente encarecido y las pocas medidas de seguridad de saber quién nos ofrecía el servicio. Lo mismo pasó con el taxi, con crecientes sucesos de inseguridad, que finalmente desprestigiaron estos dos tradicionales servicios.
Cuando se creó Cabify en España, en las primeras 6 semanas de funcionamiento, la empresa registró 20.000 usuarios y casi 3.000 viajes realizados, tan solo en la ciudad de Madrid.
Inicialmente estaba destinada a una categoría muy específica, denominada "Executive", generando servicio para un nicho económico más exclusivo, con vehículos de alta gama que eran un poco más caros que los taxis. Pero al ver la amplitud del servicio en tan poco tiempo, se creó “Cabify Lite”, con vehículos de gama media para el uso de particulares.
Un año después de su creación en España, Cabify comenzó a operar en América Latina, abriendo representaciones de la empresa en México, Chile y Perú; haciendo de la plataforma la forma más masiva de viajar en América, y la de mayores ganancias.
Según información de la propia página de Cabify, el 80% de sus viajes provenían de Latinoamérica. El slogan que presentaba esta original opción de viaje, era: “¿Usas taxis en Lima? La app Cabify te interesará”, en distintas publicidades en Perú.
¿Por qué la gente elige estas apps de viajes?
En el caso de Cabify, la empresa se presenta a sí misma como la manera más fácil y segura de moverse por una ciudad. Con diferentes tipos de vehículos, con un conductor privado, y todo lo que se necesite para tener un buen viaje: un buen conductor, un coche de buena gama, agua y hasta la propia selección de música.
Cabify ofrece realizar la solicitud del servicio mediante su aplicación en un smartphone, tanto para Android o IOS, o en su página web.
La novedad de estos servicios, no es ver solo la ubicación real del móvil que vendrá por medio del GPS, sino saber además cuál será el vehículo destinado al viaje (lo que incluye modelo, color y patente); y también una foto del conductor, con su nombre. Pero lo más importante y significativo es: su calificación (la cual es suministrada por cada usuario que ya viajó y emitió su voto a favor o no del mismo).
Otra diferencia fundamental, es que con Cabify la persona pagará el costo final de acuerdo al viaje total, y no estará condicionado a un taxímetro que varía según el tiempo y el tráfico recorrido. Y en algunos casos además de pagar con efectivo, podrá pagar con tarjeta de crédito, PayPal, etc.
Argentina y la polémica con las apps de viajes
Desde el inicio de este servicio en nuestro país hace casi 3 años, los medios tradicionales como el taxi reclaman su legitimidad como transporte, y la “ilegalidad” de estos servicios alternativos. Se han sucedido diferentes marchas en el país y en la Ciudad de Buenos Aires, cortes en las principales avenidas y medidas judiciales para poder detener esta forma de movilidad.
Lo cierto es que a pesar de las medidas, tanto Cabify como Uber (su competencia más conocida), siempre acrecentando los números de ganancia, los conductores asignados, y también pasajeros que los eligen como una manera de viajar más segura.
El 31 de julio pasado, a través de la aprobación de la nueva ley de Movilidad, la provincia de Mendoza, se convirtió en la primera provincia argentina en regular el servicio de estas empresas (Cabify y Uber), convirtiéndolas en legales.
¿Cuáles son los requisitos para poder trabajar con estas apps?
La página oficial de Cabify ofrece la posibilidad de poder trabajar con ellos, bajo el lema “es tu tiempo, manejalo como quieras”.
Al ingresar a la sección “registrate como conductor”, la persona deberá llenar un formulario de datos específicos, y además proporcionar información de su vehiculo (año y modelo), su carnet de conducir; y una foto junto con su documento nacional de identidad. Luego de verificar esos datos, la empresa se pondrá en contacto con el posible conductor para informarle de los pasos a seguir.