Al respecto puntualmente del hecho que relató Fardín, Burlando ensayó una explicación particular. "Nadie se puede quedar tranquilo mandando (a una adolescente) a un país que ni siquiera sabemos si existe una democracia, a un país muy lejano, en una situación que realmente tal vez no es la propicia para un menor. Todos han adoptado un discurso que es el discurso que garpa, garpa en los medios. En la calle, la gente, el pueblo, la gran mayoría, quiere otra cosa, no quiere ese feminismo extremo donde se pretende matar o castrar al hombre".