El servicio unía Plaza Constitución con San Francisco Solano y atravesaba varias zonas clave del sur del Gran Buenos Aires, entre ellas Quilmes y Florencio Varela, convirtiéndose en una opción fundamental para trabajadores, estudiantes y vecinos que se trasladaban diariamente hacia la Capital.
El cierre de la empresa marca el final de una línea histórica del transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que durante años movilizó a miles de pasajeros.
Una crisis que se agravó con el tiempo
La paralización del servicio no fue repentina. Según relataron los propios trabajadores, la empresa arrastraba problemas financieros desde hacía varios meses, que derivaron en la suspensión progresiva de los recorridos.
Con el paso del tiempo, la situación se volvió insostenible: las unidades dejaron de circular con regularidad, los salarios comenzaron a atrasarse y el conflicto laboral se profundizó.
Finalmente, la empresa confirmó que no podía sostener la operación del servicio, lo que derivó en el cierre definitivo.
Los empleados sostienen que la crisis se profundizó por una combinación de factores económicos, entre ellos, el aumento de los costos operativos; problemas financieros internos, y la reducción de subsidios estatales al transporte.
Qué pasará con el recorrido de la línea 148
Tras el cierre de la empresa, surgió una de las principales preguntas para los usuarios: qué ocurrirá con el recorrido que realizaba la línea 148.
De acuerdo con la información preliminar, el servicio sería redistribuido entre otras compañías de transporte. Los recorridos con destino a San Francisco Solano pasarían a ser operados por la empresa San Vicente, vinculada al Grupo DOTA.
En tanto, los trayectos hacia Florencio Varela quedarían bajo la gestión de Expreso Quilmes (línea 98), cuya titularidad comparten DOTA y la empresa SAES, administradora de la línea 85.
Este esquema buscaría garantizar la continuidad del servicio para los pasajeros, aunque todavía resta definir cómo se implementará la reorganización.