La ruptura del diálogo marcó un punto de no retorno: ATEPSA ratificó la aplicación del cronograma de paros, que se extenderá desde el 22 hasta el 30 de agosto, con franjas horarias críticas que afectarán los despegues.
Documento paro de controladores aéreos
La postura del Gobierno nacional: "Intransigente"
Desde el Ejecutivo se cuestionó con dureza la medida. “Se trata de un servicio esencial garantizado por ley, que no puede ser interrumpido sin vulnerar derechos básicos de los pasajeros”, señalaron voceros de EANA.
Las fuentes oficiales remarcaron que en las últimas semanas se realizaron 17 audiencias de negociación, sin lograr acuerdo debido a lo que calificaron como una “postura intransigente” del gremio.
Además, recordaron que en julio el Gobierno había dictado la conciliación obligatoria para evitar un paro durante las vacaciones de invierno, instancia que permitió sostener las operaciones en plena temporada alta. Sin embargo, el nuevo escenario no logró destrabar el conflicto.
Incluso, desde la administración subrayaron que la Justicia ya había rechazado una cautelar presentada por ATEPSA contra la reglamentación de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), que establece que la navegación aérea es un servicio esencial.
Cómo impacta el paro en los aeropuertos
La protesta afecta de manera directa a las autorizaciones de salida de aeronaves y vehículos en superficie, así como a la recepción y transmisión de planes de vuelo durante las franjas horarias anunciadas.
Los arribos no están alcanzados por la medida, lo que mitiga parcialmente el impacto, pero de todos modos se espera que las demoras se acumulen, generando reprogramaciones y cancelaciones puntuales en vuelos de cabotaje e internacionales.
Argentina moviliza actualmente más de 200 mil pasajeros semanales. El riesgo de colas, esperas prolongadas y cambios de último momento es inminente en aeropuertos clave como Aeroparque, Ezeiza, Córdoba, Mendoza y Bariloche.
El cronograma de paros
ATEPSA difundió un esquema detallado de las jornadas de protesta:
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Viernes 22 de agosto: de 13 a 16 horas y de 19 a 22 horas.
Domingo 24 de agosto: de 13 a 16 horas y de 19 a 22 horas.
Martes 26 de agosto: de 7 a 10 horas y de 14 a 17 horas.
Jueves 28 de agosto: de 13 a 16 horas.
Sábado 30 de agosto: de 13 a 16 horas y de 19 a 22 horas.
El sindicato aclaró que las restricciones no afectan vuelos de emergencia ni aeronaves sanitarias, humanitarias, de Estado o de búsqueda y salvamento.
Qué dicen los controladores aéreos
Desde el gremio, los dirigentes sostienen que la medida no busca perjudicar a los pasajeros, sino visibilizar la falta de respuestas. “Llevamos meses reclamando un ajuste salarial acorde a la responsabilidad de nuestro trabajo. El Gobierno nos ofrece migajas, y no podemos seguir aceptando esa pérdida”, señalaron voceros de ATEPSA.
Además, remarcaron que su actividad requiere altos niveles de concentración y capacitación constante, lo que amerita condiciones laborales y salariales “acordes a la exigencia internacional”.
El impacto en los pasajeros y en los aeropuertos
Paro de controladores aéreos
Las aerolíneas comenzaron a reprogramar vuelos y a avisar a los clientes sobre posibles demoras. Se recomienda a los pasajeros chequear el estado de su vuelo antes de dirigirse al aeropuerto y mantenerse en contacto con las compañías para acceder a reubicaciones o cambios de itinerario.
El paro no sólo afecta a vuelos nacionales, sino también a servicios internacionales, donde la coordinación con aeropuertos extranjeros agrava la situación.
“Los retrasos en un hub como Ezeiza generan un efecto dominó en conexiones hacia Europa, Estados Unidos y países de la región”, explicó un especialista en transporte aéreo.
Un conflicto que tiene impacto económico
Los conflictos en el sector aéreo tienen un alto impacto social y económico. En este caso, se trata de un servicio esencial donde cada cancelación implica pérdida de dinero para las aerolíneas y frustración para los pasajeros.