Para que suceda correctamente, es necesario que actúen unas enzimas especializadas, que rápidamente son quienes comienzan a actuar sobre el néctar. Estas, son quienes modifican definitivamente su composición química y sobre todo su acidez (pH), consiguiendo que de esta manera, se pueda convertir poco a poco, en un líquido que permita un almacenamiento a largo plazo.
El proceso continúa con la regurgitación y evaporación. Una vez que el estómago se encuentra lleno de néctar, la abeja vuela de vuelta a su colmena. Una vez allí, es donde comenzará el proceso de regurgitación del néctar recolectado y parcialmente digerido, para que luego sea traspasado de boca a boca hacia otra de sus compañeras.
Estas, harán lo mismo con otra abeja, a la que le pasará el líquido químicamente modificado, y así sucesivamente hasta que cuando ya hayan alcanzado un estado óptimo, la última abeja, es quien lo depositará en una celdilla de cera donde, finalmente será almacenado.
Pero este proceso no termina ahí, puesto que ese líquido aún contiene demasiada agua como para que se pueda conservar en buenas condiciones durante mucho tiempo. Para poder extraer ese exceso de agua, las abejas, naturalmente se ocupan de abanicar fuertemente sus alas sobre él, acelerando de esa manera el proceso de evaporación del agua sobrante. Así es como logran finalmente que la miel, alcance la consistencia espesa que ya se conoce.
Una vez que se logró esto y que se comprobó la calidad de la miel, una sola abeja es la que se encarga de tapar esa celdilla. Lo hace con más cera que secretan a partir de una glándula que se encuentra en su abdomen. Esta cera, de forma natural se endurece rápidamente, logrando que la miel quede totalmente resguardada del aire y del agua de manera indefinida. Así es como se convierte la celdilla en un magnífico almacén en el que la miel queda muy bien protegida.
¿Cuál es el objetivo de hacer la miel?
El objetivo de tan elaborado proceso, es el de mantener la despensa llena de este rico y nutritivo alimento, durante las temporadas difíciles, ya sea en el crudo invierno en las zonas más frías y templadas, o en las estaciones secas y cálidas. Sobre todo, cuando se hace más difícil o imposible el trabajo en el exterior. De esta manera, es que se mantiene la integridad de la colmena en una época, garantizando la supervivencia de la reina y de sus miles de abejas hijas.
¿Solo se reproduce la abeja reina?
Es muy probable que, muchas veces se pregunten cómo es posible que en una sola colmena de abejas, (donde hay miles) y donde otros centenares nacen cada día, solo pueda existir una hembra con capacidad reproductiva, y pueda mantener el equilibrio de toda su población. Pues bien, la ciencia es quien acaba de dar con la respuesta a esta forma de reproducción tan específica, y con ello da la explicación de por qué la abeja reina es la única hembra que se reproduce.
Las castas en el mundo de las abejas
Como seguramente ya se conoce, la solitaria hembra reproductora en algunos insectos sociales recibe el nombre de reina. Esta exclusividad, es muy propia de ciertas especies como las termitas, algunos tipos de hormigas, las avispas y también, las abejas, entre otros.
Habitualmente, estas sociedades están regidas por castas, por lo que, además de la reina, que es la de mayor rango, existen también numerosas hordas de seres que cumplen diferentes funciones: Están las que son obreras, las encargadas de la búsqueda de alimentos y la construcción, los soldados, los responsables de defender o los machos reproductores, que son llamados zánganos, para el caso de las colmenas.
La abeja reina y su química corporal
A pesar de que existen miles de hembras en una colonia, solo la reina es la que desarrolla plenamente sus órganos sexuales. La respuesta a esto, según aseguran los científicos, se debe a la presencia de ciertas sustancias químicas que son secretadas por una única soberana.
Estas sustancias, pertenecen al grupo de las feromonas y son hidrocarburos saturados que se encuentran en la cutícula de especies muy variadas. En las reinas abejas, se encuentran en concentraciones mayores. Estos compuestos, son capaces de llegar a inhibir la capacidad reproductiva del resto de las hembras de una colonia.