“Nuestra observación no es el único mecanismo responsable de lo que estamos viendo clínicamente, pero podría explicar parte de la influencia del tipo de sangre en la infección por COVID-19”, agregó Stowell.
Por otra parte, Stowell afirmó que comprender mejor cómo los antígenos AB0 atraen al virus podría permitir diseñar sustancias que imitaran los grupos sanguíneos para inhibir o prevenir la infección. “Aún queda mucho por hacer, pero estas son algunas de las posibles direcciones que podría tomar esta investigación”, concluyó el investigador.