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HISTORIAS

Crean una fundación especializada en prevenir abusos a varones: "Hay que romper el silencio que envuelve al abuso sexual masculino"

La dirige el especialista que destapó el escándalo de los abusos en la pensión de Independiente. La fundación Validando nace para acompañar a hombres víctimas de abuso sexual, ofreciendo apoyo integral y rompiendo los prejuicios que los silencian.

por Redacción A24.com | 24 de diciembre de 2024 - 13:51
Crean una fundación especializada en prevenir abusos a varones: Hay que romper el silencio que envuelve al abuso sexual masculino

Fernando Langenauer tuvo a su cargo la asistencia de menores abusados en el escándalo de abusos sexuales de Independiente que se dio por el año 2018. Era coordinador de la pensión del club cuando se conoció el escándalo. Y un poco por formación profesional y otro poco en el andar, se empezó a especializar en el tema de varones abusados.

Así surgió desde este año la ONG Validando, que busca dar una respuesta urgente y humana a una realidad silenciada: la de los hombres víctimas de abuso sexual. Langenauer lleva años recorriendo un camino marcado por el dolor de quienes enfrentan no solo el trauma del abuso, sino también el peso de una sociedad que les niega su voz.

En esta entrevista, Langenauer comparte la historia de cómo nació esta fundación, su lucha por romper prejuicios arraigados y su misión de construir un refugio seguro que ilumine el camino hacia la sanación y la justicia.

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-¿Por qué decidieron crear esta fundación?

-Validando nace como un sueño profundamente personal y profesional. Cuando trabajaba en el club Independiente, acompañaba a los chicos de las pensiones en lo académico y en su vida diaria. Con el tiempo, construimos un vínculo de confianza, y fue en ese contexto que uno de ellos se acercó para contarme que estaba viviendo situaciones de abuso. Ese momento marcó un antes y un después en mi vida. No solo me conmovió profundamente, sino que me llevó a reflexionar sobre mi vocación, sobre lo que realmente quería hacer con mi profesión.

-¿Cómo fue ese momento?

-Comencé a acompañarlos en su proceso: desde hacer las denuncias hasta afrontar el complejo camino judicial. Me enfrenté a vacíos enormes, tanto en el acompañamiento psicológico como en el soporte para las familias. Recuerdo noches largas llevando a los chicos de regreso a las pensiones, descubriendo que no habían comido, o lidiando con padres que no entendían que sus hijos eran víctimas, no culpables. Me di cuenta de que mi sola presencia marcaba una diferencia y supe que quería hacer más.

Con los años, me dediqué a casos judiciales buscando justicia y reparación, pero un día, tras lograr una condena histórica, comprendí algo crucial: aunque la justicia es importante, no lo es todo. Ninguno de los chicos, ni siquiera yo, asistimos al veredicto. Ahí entendí que el camino de sanación va más allá de los tribunales; requiere un acompañamiento humano y constante.

-¿Cómo se disparó la idea de Validando?

-En paralelo, empecé a notar otro vacío: mientras muchas ONG se enfocan en apoyar a víctimas mujeres —algo fundamental—, no existía un espacio similar para hombres. Un día, una compañera me lo señaló con claridad: “Fernando, no hay un solo varón acá. Esto es lo que vos tenés que hacer”. Así fue como comencé a soñar con una organización que diera lugar a hombres víctimas de abuso, quienes suelen cargar con un peso cultural y emocional que les impide siquiera reconocer lo que les pasó.

De ese sueño nació Validando, un espacio confiable donde cada hombre que ha sufrido abuso pueda encontrar una escucha respetuosa y profesional, un refugio seguro tras la tormenta. Queremos ser ese primer paso en el camino de sanación: acompañarlos en los juicios, en el tratamiento psicológico y en la reconstrucción de sus vidas. Queremos ser el lugar seguro, para todas las victimas de abuso sexual varones

-¿Qué problemáticas creen que ustedes abordan y que actualmente no se están trabajando desde otras organizaciones?

-Nuestra labor responde a una necesidad urgente: romper el silencio que envuelve al abuso sexual masculino y construir un espacio donde estas víctimas puedan encontrar apoyo, comprensión y, sobre todo, el derecho a ser escuchados y validados. La problemática principal que abordamos en Validando es el acompañamiento a víctimas varones de abuso sexual, una misión y un objetivo que consideramos fundamentales y que, lamentablemente, no está siendo atendido en Argentina ni en muchos otros lugares del mundo. Este vacío es preocupante, porque se enraíza en una serie de creencias culturales erróneas y profundamente dañinas.

-¿Por qué es distinto con los varones que con las mujeres?

En nuestra cultura, persisten mandatos y prejuicios que ponen en duda el abuso sexual masculino. Se cuestiona su existencia bajo ideas aberrantes como “si es varón, puede defenderse”, “¿cómo te va a abusar alguien si sos grande y fuerte?”. Estas narrativas no solo niegan la experiencia de los varones abusados, sino que los revictimizan. Al trauma del abuso se suma un “abuso cultural”: se les juzga, se les pone en tela de juicio, se duda de su relato, y en muchos casos, se les fuerza a justificar que lo que vivieron fue realmente abuso.

Este escenario hace que los varones víctimas enfrenten barreras inmensas para buscar ayuda, procesar lo ocurrido y hablar de su experiencia. En lugar de encontrar apoyo, se enfrentan al silencio, la incredulidad y el estigma. Por eso, creemos que nuestra trabajo no solo se centra en el acompañamiento individual, sino también en la transformación cultural. Necesitamos romper con los prejuicios que perpetúan este silencio.

Buscamos educar a la sociedad sobre la existencia del abuso sexual masculino, trabajamos para derribar los mitos que lo rodean y para construir una cultura que valide, escuche y acompañe a las víctimas sin cuestionamientos ni juicios. Además, visibilizamos que esta problemática está mucho más presente de lo que se cree y que atenderla es una deuda pendiente que la sociedad tiene con miles de hombres que viven su trauma en soledad.

-¿Cuál es la diferencia entre la violencia contra varones o situaciones de abuso contra varones respecto a otro tipo de situaciones de abuso?

-La violencia y el abuso, en su esencia, no hacen distinción entre género, edad o contexto. Son actos de vulneración que impactan de manera devastadora a cualquier persona, independientemente de si se trata de una mujer, un varón, un adulto o un niño. No se puede minimizar ni maximizar según las circunstancias en las que se perpetúan.

Lo que sí podemos identificar son factores que, en determinados casos, pueden hacer que una persona sea más vulnerable. Por ejemplo, un niño puede tener menos recursos para defenderse o estar expuesto por negligencia en su cuidado, lo que aumenta su riesgo de abuso. Sin embargo, la realidad es que la violencia y el abuso ocurren en todos los ámbitos y estratos sociales, incluso en contextos donde hay familias protectoras, comunidades organizadas o un Estado que cuida. Estos actos no discriminan, y su presencia desafía cualquier idea preconcebida sobre quién puede ser víctima.

-¿Entonces por qué la especificidad de Validando?

-La gran diferencia no radica en la violencia en sí misma, sino en cómo la cultura responde a esa violencia según el género de la víctima. En el caso del abuso sexual hacia mujeres y niños, aunque todavía queda mucho por hacer, la sociedad ha avanzado en términos de educación, visibilización y reconocimiento de su existencia. Hay una mayor validación de su experiencia, una aceptación de su vulneración y un esfuerzo, aunque insuficiente, por acompañarlas.

En contraste, el abuso sexual hacia varones sigue enfrentándose a una cultura negadora y prejuiciosa. El hombre víctima de abuso no solo debe lidiar con el dolor y el trauma personal del acto en sí, sino también con un entorno cultural que cuestiona, juzga y en muchos casos niega su experiencia. Se enfrenta a mitos que invalidan su condición de víctima, como la idea de que “un hombre siempre puede defenderse” o que “si ocurrió, no fue abuso, sino una elección”.

Esta falta de educación y conciencia en torno al abuso masculino impone un doble camino de recuperación: el primero, personal, de transformar el dolor del abuso; y el segundo, social, de luchar contra una cultura que lo silencia, lo invisibiliza y lo estigmatiza. Esa es la verdadera diferencia: no la violencia en sí misma, sino el desafío cultural que todavía existe para los hombres víctimas de abuso, que hoy siguen enfrentando una batalla no solo contra el trauma, sino contra una sociedad que no está lista para escucharlos ni acompañarlos

-¿Cuál es el abordaje diferencial que ustedes tienen respecto a otras organizaciones?

-No sé si nuestro abordaje es diferencial o distinto al de otras organizaciones, ya que imagino que todas compartimos un núcleo común en el acompañamiento a víctimas. Nosotros estamos convencidos de que el primer paso para que una persona que ha sufrido abuso pueda iniciar su recuperación es poner en palabras lo que vivió. Es un proceso crucial: decirlo, expresarlo a alguien que no solo lo escucha, sino que lo recibe desde el amor y la comprensión. Este acto de abrirse a otro es lo que permite comenzar a entender lo que le pasó, identificar lo que siente, y desde ahí, dar inicio a su camino de transformación y sanación.

Por eso, nuestro abordaje tiene como eje central habilitar la palabra y construir un espacio seguro donde esa palabra pueda surgir. Para lograrlo, hemos formado un equipo humano extraordinario, compuesto por personas que han enfrentado desafíos en sus propias vidas. Esa experiencia personal les permite escuchar desde un lugar genuino y humano, con una empatía que trasciende la teoría o el protocolo.

Nuestro sello distintivo en Validando es precisamente ese: una escucha humana y consciente. Ese es el corazón de nuestro trabajo. Desde ahí partimos para acompañar, transformar y brindar a cada persona el espacio que necesita para reconstruirse.

Más info sobre Validando en su página de Instagram: https://www.instagram.com/validando.arg/

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