Crítica de la comedia romántica de Netflix “Love”: De qué se ríen los millenials
Layer 1
SeriesParaVer

Crítica de la comedia romántica de Netflix “Love”: De qué se ríen los millenials

"Love" intenta, en clave de humor, una aproximación a la nueva generación: los millenials. Narra el encuentro amoroso entre dos treintanieros, Mickey y Gus, y sus intentos por hacer una relación que vaya más allá del sexo. La comedia romántica después de "Friends" y "How I Met Your Mother".

De arranque "Love" parece una comedia romántica del montón, la típica historia del chico que conoce a la chica, se enamora y después de muchas idas y vueltas, al final, son felices y comen perdices. Con un título que, para colmo, promete más de lo que da. Pero no es así. Con el correr de los capítulos la serie se revela encantadora, adictiva, con personajes tan imperfectos que te ganan el corazón.

Fue creada por expertos de la industria, siguiendo al pie de la letra el manual de la serie perfecta que escribió, palabra por palabra, el algoritmo de Netflix. Sí, mal que te pese, el canal de streaming que cambió la televisión tal y como la conocíamos sabe qué quiere su audiencia -ventajas que da el mundo después de internet- y lo fábrica incesantemente. A veces falla, pero la mayoría de las veces acierta, como en esta "sitcom millenial".

De qué se trata. Mickey y Gus se encuentran por casualidad en una estación de servicio, los dos llegan ahí empujados por la depresión de haberse dado cuenta de que sus vidas son un desastre y necesitan café y cigarrillos. Mickey es adicta a todo lo que se puede ser adicto en el mundo de hoy y Gus es un romántico que sueña con triunfar en Hollywood. Mickey es linda, atrevida, complicada, Gus no. Tienen treinta y pico y ni se les ocurre pensar en tener pareja, historias sí, compromiso, ni por asomo. Pero lo hacen y esa es su historia.

Por qué hay que verla. Por Mickey y Gus, con sus fortalezas y debilidades, resultan entrañables. Hay que esperarlos, porque, mal que nos pese, los vamos a ir queriendo de a poco. Como pasa en la vida misma, ¿quién se cree eso del amor a primera vista? En un capítulo, nos enternece la mirada tristona de Gus o el empeño que pone en hacer el bien sin mirar a quien; en otro, morimos por la irresistible debilidad por el fracaso que siente Mickey. Como "Friends" o "How I Met Your Mother", la clave son los personajes.

Lo importante. "Love" tiene un título pretencioso, acaso tanto como su propósito: retratar a la generación que nació entre 1980 y el 2000, que hoy son adultos, mal que les pese, y que se han convertido en un misterio insondable para los expertos en marketing que mueren por saber lo que quieren para producirlo, empaquetarlo y vendérselos. En el mundo de los negocios hay poco amor, si alguien quiere saber lo que alguien ama es porque le redundará en buenos negocios, y ése es el juego que mejor juega y que más le gusta a Netflix.

Para que sepas. El cerebro detrás de la historias de jóvenes perdedores de "Love" no es otro que Judd Apatow, productor de "Virgen a los 40", "Ligeramente embarazada" y "La boda de mi mejor amiga", entre otros títulos de Hollywood. En televisión trabajó codo a codo con Lena Dunham en el tanque de HBO "Girls", referencia inevitable cuando se habla de "sitcoms millenials". En "Love" contó con una dupla de guionistas implacable, Paul Rust, quien además encarna a Gus, y su esposa, Leslie Arfin, creadora de "Brooklyn Nine-Nine".

Historia de fondo. Mickey y Gus son jóvenes, tienen trabajo y viven en Los Angeles, hasta ahí nada de qué quejarse. El problema es que sus vidas no han sido como las de los cuentos de Disney, ni tendrían porque haberlo sido. Ella es adicta a las drogas, al sexo, al cigarrillo y al amor, lo sabe y quiere cambiarlo; él tiene sueños de grandeza y un pasado de fracasos amorosos que asusta. "Love" es la historia de su deseo por estar juntos, a pesar de las diferencias y de las historias fallidas, y de como triunfan y fracasan en el intento.

Entrelíneas. Son tres temporadas de doce capítulos de media hora cada uno, eso es todo, un producto bien "maratoneable", como le gusta a los millenials. Así pueden empezar ahora mismo y, si la serie les gusta, seguir hasta el final, sin dormir, tomando agua mineral, un snak o una ensalada de zanahorias. Lo que la industria llama "binge-watching", lo que en una traducción libre sería algo así como "borrachera de series". Para que se entienda: las maratones son como las previas, tomás, tomás, tomás hasta que el cuerpo no da más. Ese es el chiste.

Alerta Spoilers. Paul Rust es flaco, desgarbado, usa lentes y tiene una nariz aguileña que hace que él mismo, en la piel de Gus, bromee con que parece judío. Es guionista en Hollywood, como su personaje en "Love", eso lo hace ocurrente, filoso, reflexivo, también egoísta, quiere, aunque no lo diga, que su nombre aparezca en letras de molde en los créditos. También es músico, compone canciones para los títulos finales para películas que no los tienen. Cualquier parecido con Woody Allen es pura coincidencia.