La medida se encuadra en el decreto 1480 de 2008, que estableció la necesidad de recuperar el edificio tras constatarse un estado ruinoso, evidenciado por inspecciones de la Dirección General Guardia de Auxilio y Emergencias.
De acuerdo con aquellos relevamientos, se advirtió un importante deterioro estructural, con desprendimientos de mampostería y construcciones levantadas sin reglamentación, factores que comprometían la seguridad de quienes permanecían allí.
“Estado ruinoso, con un gran deterioro en las paredes, con desprendimiento de mampostería y con construcciones antirreglamentarias, comprometiendo la seguridad de las personas que se encuentran habitando el lugar”, se citó en el comunicado del gobierno.
La situación, según se precisó, alcanzó un punto crítico cuando los ocupantes impidieron el ingreso de la Guardia de Auxilio para evaluar eventuales riesgos de derrumbe.
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El último censo registró 84 personas viviendo en la Casa Blaquier, pese a la falta de habilitación residencial.
En abril de 2024, el último censo disponible confirmó la presencia de 84 personas en el interior de la Casa Blaquier. Desde hacía años, el inmueble permanecía habitado pese a carecer de habilitación para uso residencial.
Los ocupantes impulsaron acciones legales para frenar la desocupación
A lo largo del tiempo, los ocupantes impulsaron acciones legales para frenar la desocupación, entre ellas un recurso de amparo. Sin embargo, la Justicia rechazó la demanda en 2018 y ratificó la medida de restitución de la propiedad bajo la condición de garantizar una solución habitacional.
Los antecedentes judiciales no solo se circunscriben a la usurpación de la vivienda. También pesan sobre los residentes denuncias por incidentes de violencia, incluyendo ataques a pedradas contra un bar lindero y la sustracción de mobiliario del propio Museo de la Ciudad, acciones que motivaron intervenciones reiteradas de las autoridades locales.
Por su valor patrimonial, se encuentra protegido dentro del área que comprende el Museo de la Ciudad, referencia clave en la preservación de la historia edilicia de Buenos Aires. Este enclave, uno de los más visitados por turistas y vecinos, forma parte de la identidad cultural del Casco Histórico, sector donde se concentran edificaciones y calles emblemáticas de la etapa fundacional de la capital.