Las primeras versiones establecían que cursaba entre 19 y 20
semanas. Otra se aventuraba a asegurar que el embarazo era "avanzado"
y que había alcanzado la semana 21. Por lo tanto, era "peligroso" el
aborto para la salud de la madre.
Coincidentemente, organizaciones "celestes"
empezaron a difundir comunicados ofreciendo apoyo para que la nena no accediera
al derecho que la asiste.
Para disipar cualquier duda al respecto, el fiscal Daniel
Galvani dijo que el informe del médico legista habla de unos tres meses de
gestación. Con pleno conocimiento de que la interrupción legal del embarazo en
caso de violación es un derecho vigente desde 1921, ratificado por la Corte
Suprema por el fallo FAL, cuando le preguntaron si correspondía un aborto no
punible contestó: “No es un tema que me corresponda hablar a mí ni a la
justicia porque no es un tema justiciable”, aclaró.
En efecto, cuando se trata de una violación, el aborto a
requerimiento de la mujer violada debe llevarse a cabo sin dar intervención a
la justicia. En el caso de una menor, debe hacerse lo que dispongan los adultos
responsables. En este caso, la madre y el padrastro están detenidos por ser
sospechosos de haber cometido o facilitado el delito sexual que dio origen al
embarazo.