El primer paso es preparar un fermento previo con levadura fresca, azúcar y un poco de harina. Para que crezca correctamente, el consejo es tapar la mezcla y llevarla a un "lugar calientito pero no caliente", como el interior de un microondas o un horno apagado, hasta que duplique su volumen, sugiere Paulina en su cuenta de YouTube.
2. Aromas y el toque de la "manopla"
Al preparar la masa, la fragancia es fundamental. Paulina recomienda usar esencia de vainilla y "raspadura de limón y también raspadura de naranja". Una vez que el fermento está listo, es momento de "meter manopla" y empezar a integrar los ingredientes desde el centro hacia afuera.
3. Amasar con paciencia
Uno de los puntos más críticos es la textura. Es fundamental no excederse con la harina en la mesada: "No le manden de más. Esto es súper importante porque si no la rosca les va a quedar dura", advierte. El proceso requiere unos 10 minutos de amasado constante para lograr una masa lisa y elástica.
4. El trato a la masa y el "agujerito"
Después de un primer levado de entre una hora y una hora y media, llega el momento de dar forma. Aquí, el consejo es la suavidad: "Traten con mucho cariño a las masas; si las tratan mal, lloran", recomienda la cocinera. Para evitar que el centro se cierre al hornear, se debe colocar una lata o aro aceitado en el medio: "Pónganle una lata o cualquier cosa que se pueda meter al horno para que conserve ese agujerito", agrega.
5. Decoración y el toque "español"
Antes de ir al horno, se pincela con huevo y se decora con crema pastelera. Un gran complemento es el azúcar humedecida con agua: "Esto es muy típico de la rosca española, las hace bien crocantes por arriba", indica Paulina.
6. El resultado final
Tras 30 a 40 minutos en un horno a 180°C, la rosca debería estar dorada y perfecta.