En la Ciudad de Buenos Aires, el escenario es más incierto. La probabilidad de ver nieve o incluso aguanieve es baja, pero no nula. Si la temperatura cae un poco más de lo previsto y la humedad se sostiene, podría aparecer alguna forma de precipitación congelada, aunque sin llegar a cubrir el suelo.
Por ahora, el Servicio Meteorológico Nacional no emitió una alerta oficial, pero sigue minuto a minuto los indicadores térmicos. Se espera que durante las próximas 24 horas los modelos actualicen su precisión, lo que permitirá saber si la postal blanca se vuelve realidad o si todo queda en una expectativa.
La última vez que Buenos Aires vivió una nevada fue en julio de 2007, un fenómeno que todavía se recuerda con asombro. Si este lunes vuelven los copos, será un hecho extraordinario para la memoria climática de los porteños.