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Los negativos originales de la famosa foto
Los negativos originales de la famosa foto
“Yo miraba la escena a través de mi Leica con un objetivo de 90 milímetros. Iba recorriendo la tribuna de izquierda a derecha y de pronto, sin esperarlo, emerge él desde atrás y mira la multitud. Me quedo impresionado, asustado y tomo la primera foto. Me doy cuenta de que la expresión de ese hombre en aquel momento es la de un auténtico Che Guevara”, dijo Korda.
Sin embargo, las fotos del Che no fueron usadas en la edición del día siguiente en el diario Revolución. Podrían haber quedado en el olvido, pero la imagen se volvió inmortal a partir de la muerte del Che, en 1967.
Un editor italiano, llamado Giangiacomo Feltrinelli, obtuvo las copias de esas imágenes, que seguían en poder de Korda. Las reencuadró (editó el rostro de una persona que aparece en el margen izquierdo y el de una planta sobre el margen derecho) y usó la imagen para la portada de los diarios del Che en Bolivia y para imprimir miles de posters.
Feltrinelli es otro personaje clave en esta historia singular. Millonario y criado en el seno de una familia conservadora, admiraba el comunismo y la causa del Che Guevara. Fue el editor de los diarios del Che en Bolivia y murió en los 70 en su casa de Milan, mientras manipulaba una bomba casera que planeaba usar en un atentado.
Korda siempre se quitó mérito por su foto: “El Che era extraordinariamente fotogénico, por lo que no tuve ningún mérito especial”. Sin embargo, un dato en la carrera profesional de Korda contribuye al mito: en los años 50 había sido fotógrafo publicitario y de modas.
Hasta poco antes de su muerte, Korda decidió no reclamar regalías por la imagen. De firmes convicciones comunistas, estaba contento con el hecho de que la foto se hubiera hecho célebre y que hubiera contribuido también la difusión de la revolución cubana en todo el mundo.
Al final de su vida inició un juicio contra la marca de vodka Smirnoff, que había usado la foto –como tantos otros– sin su permiso. Llegó a cobrar 50 mil dólares que donó al ministerio de Salud de Cuba.
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El aviso de Smirnoff con la imagen de Korda
El aviso de Smirnoff con la imagen de Korda
La vida de Korda tuvo un destino circular: murió en el año 2001 en París. Tenía 72 años y fue enterrado en La Habana, junto a las víctimas del atentado del buque, ahí donde empezó a escribirse esta historia.