Emocionante

El gran despelote universal

Diego Geddes
por Diego Geddes |
El gran despelote universal

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Lunes 

En una época de mi vida estuve obsesionado con la figura de Federico Manuel Peralta Ramos. En principio me maravilló la anécdota de la beca Guggenheim (se gastó buena parte de la guita que había ganado en una cena para sus amigos en el Alvear, y en un cuadro que colgó en su pieza) y de a poco fui conociendo más de su historia, desde los mandamientos de la Religión Gánica hasta sus cuadros serruchados para que pudieran entrar en una galería de arte.

Cuento esta historia para contar una mamushka de procrastinación. En 2008 cursé una maestría, pero nunca hice la tesis. En 2016 presenté un proyecto para hacer una investigación sobre Federico (que eventualmente se podía convertir después en un libro), pero nunca di un solo paso.

Después pensé en hacer una nota sobre lo difícil, tortuoso y paralizante que es hacer una tesis. Pero… ¿adivinen qué?  

Martes 

Estoy leyendo una biografía coral sobre Federico. Se llama “Del infinito al bife”, la escribió Esteban Feune de Colombi y es muy entretenida. Alguna vez una colega hablaba sobre la obsesión que tiene el periodismo con las historias marginales, de las clases bajas, y lo poco que se ponía el foco en el otro extremo. La historia de Federico también sirve para entender la aristocracia de los años 60, 70 y 80.

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Se pusieron un poco de moda las notas y las biografías corales (es decir, contar una historia a través de los testimonios de los entrevistados, sin intervención del autor más que para encadenar ese relato). A veces creo que funciona mejor que otras.

A Martha Minujín no le creo nada (pero ojalá nunca lea esto porque me gustaría entrevistarla). Esto lo pienso mientras escucho una entrevista de una hora con el Indio Solari. No me gustan demasiado los Redondos y tampoco la figura del Indio, pero sí me resulta interesante escucharlo, tratar de entender cómo piensa y cómo argumenta.

Las letras del Indio Solari: sobrevaloradas. Pero una declaración suya de cuando sacó su autobiografia me reconcilió con su estilo

"Mucha gente tendía a menospreciar a nuestro público. Pretenden que no pueden entender lo que les estoy diciendo, por eso de que mis letras son crípticas. Pero en los momentos claves de la canción, soy bruscamente claro. Puede que el relato no sea simple, la forma en que voy encadenando imágenes. Pero, cuando llego ahí, cuando digo violencia es mentir, o todo preso es político, o nuestro amo juega al esclavo… Ahí nadie se confunde ni se pierde. Eso es una bandera y así lo entienden".

Miércoles  

A principios de junio nos informaron en el trabajo que teníamos pase libre en una cadena de gimnasios. A principios de julio me anoté y fui a conocer la sucursal que quedaba más cerca de mi casa. A principios de agosto (hoy) empecé el gimnasio.

Me gusta el profe: se llama Hugo, es un malhumorado no patovica, lo encontré de casualidad en el fondo del enorme salón, mirando el celular, sentado en una de las pelotas para hacer ejercicios (hoy por hoy no es de confiar alguien que no pase tres o cuatro horitas con el celu). Traete la música que quieras, me dijo. Creo que voy a escribir mucho sobre el gimnasio. Cada uno se motiva como puede.

Mi libro favorito de Aira es La guerra de los gimnasios (un poco también porque fue la puerta de entrada a Aira; si te da pánico semejante obra y no sabés por dónde empezar, La Guerra de los Gimnasios es un buen libro para hacerlo).

Es la era Instagram de los gimnasios: siempre hubo mucho de mirarse al espejo pero ahora se le suma toda la jodita esa de los filtros y los pajaritos de colores. Instagram es el ácido que te vende Steve Jobs en la farmacia. 

Suena trap a todo lo que da pero eso no es nuevo: la música de los gimnasios siempre fue una mierda.


Jueves 

Dormí poco: anoche fui a ver a Charly García al Luna Park y me quedé escribiendo.

Me gusta sentir la adrenalina de escribir y entregar una nota en pocas horas. Creo que es bueno que me siga pasando eso.


Viernes

Algunos sueños de la semana.

Una compañera de trabajo en la misma fórmula que Caruso Lombardi. “Está a favor del aborto y en la plataforma contemplamos lo de los ciberdelitos”, justifica en el sueño. Otro compañero también aparece en las listas, aunque no logro recordar en qué partido: “Siempre es mejor estar que no estar”, dice.

Otro más:
Vuelvo a la secundaria y me tiro en un sillón, en posición fetal. “Dejame así, quiero aprovechar los últimos dos días de clases”, digo en el sueño.
Creo que iba con mi mamá en el auto.