"En Buenas Manos nació en 2011. Trabajé hasta 2007 en un laboratorio farmacéutico en Australia y allí conocí un servicio de masajes que daba gente ciega. Me encantó la idea y cuando volví, dije: 'Tengo que tratar de hacer el proyecto con una ONG'", relató el fundador.
Embed
En Buenas Manos, una organización social de personas con discapacidad que se reinventó ante la pandemia
La crisis causada por la pandemia impactó de lleno en la entidad, que hasta se enfrentó con la posibilidad de cerrar.
Pese a esta intención, la primera barrera provino desde una fundación de personas ciegas, que adujo que era demasiado novedoso y no iba a funcionar. "Lo dejé colgado 4 años, hasta que me junté con Mónica Espina, directora y fundadora de Audela, y le pareció espectacular", dijo.
"Me junté con un par de personas ciegas y me dijeron 'necesitamos trabajar porque nadie nos da laburo'", relató. La idea comenzaba a tomar forma y tras ofrecerlo a 8 empresas, aparecieron las primeras dos. El próximo paso era encontrar a una persona que los capacite. Y en este caso, la frase "la tercera es la vencida" se hizo carne, ya que fue en ese número cuando consiguieron un instructor. "En Japón, los ciegos son los mejores masajistas del país", agregó.
Así, de 4 pasaron a 8 y, antes de la pandemia, ya eran 42 los masajistas que brindaban este servicio a unas 50 compañías. "Somos la empresa que más servicios da en el país y nunca hicimos publicidad, se empezó a correr la bola", señaló Español.
Ese fue el puntapié inicial para más servicios diagramados para otras discapacidades. Hasta marzo, personas sordas e hipoacúsicas realizaban servicios de digitalización de expedientes y legajos; producción y distribución de frutas; ensaladas de frutas y snacks saludables; atención en bares dentro de empresas; y eventos y catering. Al tiempo que mujeres en sillas de ruedas brindaban servicios de manicurista en algunas universidades y Aeroparque.
Sin embargo, los parámetros de distancia social instaurados por la pandemia y la ausencia de trabajadores de forma presencial en las empresas detuvieron, al menos por un tiempo, a En Buenas Manos.
Adaptación en momentos de pandemia
Al igual que pasó con otras empresas y cooperativas, la pandemia frenó toda su capacidad laboral. "Estuvimos toda una semana procesando bajas y suspensiones transitorias", narró Español y agregó: "Nosotros trabajamos para derribar los prejuicios de que las personas con discapacidad no son productivas. Cómo no íbamos a trabajar para derribar al COVID; y ahí nació la idea de 'Al Coronavirus lo vencemos entre todos'".
Su perseverancia y su capacidad de adaptación ganó la primera batalla. Armaron un proyecto de desinfección y sanitización de plantas y oficinas, y a las dos semanas La Serenísima decidió contratarlos para dos de sus plantas.
Embed
Desinfección y sanitización de plantas y oficinas de la mano de personas sordas e hipoacúsicas.
Desinfección y sanitización de plantas y oficinas de la mano de personas sordas e hipoacúsicas, es una de las tareas que desarrollan actualmente.
Los encargados de realizar esta tarea son personas hipoacúsicas y sordas. Es por eso que el paso inicial fue comenzar la capacitación y comprar los equipamientos necesarios. Incluso, por tratarse de un trabajo esencial y por la importancia de que sean "vecinos" de estas instalaciones, convocaron a aquellos que residieran cerca. De la mano de organizaciones locales enfocadas en esta discapacidad, se realizaron convocatorias y en escasos días el proyecto se convirtió en una realidad.
"Un día, a la mañana, me vi chateando con gente de España para ver qué servicios están siendo necesitados y cuáles podíamos brindar nosotros para empezar a capacitarnos", explicó a A24.com Jimena Olazar, directora institucional de En Buenas Manos.
Embed
Aquellos que antes realizaban producción y distribución de frutas ahora confeccionan barbijos.
Aquellos que antes realizaban producción y distribución de frutas ahora confeccionan barbijos.
"Teníamos un montón de soluciones que fuimos probando y una de ellas fue brindar servicios de pausas activas, charlas motivacionales y automasaje mediante streaming que dan personas ciegas. Son 11 los que se ponen frente a la cámara, pero unos 40 que se juntan semanalmente para ver las rutinas que se dan a unas 30 empresas y que, ahora, está en fuerte crecimiento", relató Olazar.
Además, tras un pedido de Mercado Libre, empezaron a confeccionar barbijos y recolectar producciones para la sanitización y empaquetado. En este servicio trabajan 10 personas hipoacúsicas y sordas y esperan poder ampliarlo.
En tanto, mientras diseñan nuevos desafíos, ya comenzaron a trabajar en un cuarto servicio: atención de call center por personas ciegas. Pese a que aún no comenzaron y no definieron cómo será su aplicación, la capacitación ya inició. "Va a depender de dos cosas: que tengamos un call center que pueda liderar el proyecto y, segundo, la inversión", dijo Español.
Un mundo pospandemia de inclusión
Lo que evidenciaron en En Buenas Manos ante la pandemia fue solo un inicio de lo que esperan del mundo tras el coronavirus. "Trabajamos para demostrarle a la sociedad que la personas con discapacidad son productivas y acá ellos levantaron la mano y salieron al frente a combatir el virus, que es lo que la sociedad necesita", dijo Español.
"Queremos romper barreras, más allá de generar empleo. Mostrar que las personas con discapacidad pueden trabajar de manera igualitaria. Todos somos parte del problema y la solución para generar una sociedad más inclusiva", señaló Olazar.
Embed
"Las personas con discapacidad aportan valor cuando se insertan en el mercado laboral de forma igualitaria", dijo Olazar.
"Las personas con discapacidad aportan valor cuando se insertan en el mercado laboral de forma igualitaria", dijo Olazar.
En palabras de la directora institucional, esta crisis generó "una oportunidad de visibilizar que hay muchas personas que se suman y que la van a remar hasta el final y que hay muchos proyectos que, cuando esto termine, van a seguir. Vamos a buscar nuevos servicios y nuevas oportunidades".
Tanto Olazar como Español aseguran que ante cada pedido o necesidad empresarial hay una solución destinada para cada discapacidad y que son ellos los que muestran su poder de resiliencia y adaptación.
"Las personas con discapacidad aportan valor cuando se insertan en el mercado laboral de forma igualitaria. Ahora podemos sembrar mucho, es el momento de hacerlo, para que cuando todo esto termine sumemos a más personas", dijo la directora y concluyó: "El virus va a pasar y nosotros vamos a seguir".