“La ley de reducción de inflación tiene un impacto global muy positivo, ya que prevé un gran fondeo, de millones de dólares, para cambio climático y transición energética. Crea fondos para automóviles eléctricos, granjas solares, granjas eólicas y agricultura sustentable, y hoy tiene una orientación limitada a los Estados Unidos y a los países que tienen libre comercio”, dijo.
Este último punto es el que impone la necesidad de acentuar el acercamiento hacia las políticas que le quiten trabas y refuercen los incentivos a la actividad comercial. “La Argentina, hoy por hoy, no está incluida en la IRA. Hay un trabajo por hacer entonces, ahora, entre la Argentina y los Estados Unidos para que la Argentina pueda entrar con productos de mayor valor agregado. Hoy el país podría entrar con minerales no procesados, y eso ya es bueno, porque crea un mercado, pero el desafío es que la Argentina pueda ingresar con un valor agregado. Por lo tanto, tenemos un trabajo para el gobierno actual de la Argentina y del próximo gobierno para lograr incorporar los productos argentinos en la ley de reducción de inflación de los Estados Unidos”, aseguró.
En su paso por la ciudad símbolo del desarrollo tecnológico y la innovación en políticas de sostenibilidad, Manzano se reconoció “muy orgulloso y honrado” de haber sido invitado por los organizadores de las becas Eisenhower Fellowships, en ocasión del 70 aniversario de su fundación. Pero también tuvo tiempo de referirse al “otro desafío” que plantea el proceso por el que fue invitado a participar: la transición energética. En este caso, el de los sectores de la población que, en redes sociales y haciendo eco de la conveniencia de referentes mediáticos, no acepta al cambio climático como una amenaza concreta para el futuro de la Tierra.
“La resistencia por parte de quienes no creen en el cambio climático no es un problema, porque el cambio climático ya está, ya sucede, ya está en las normas. La gente puede darse el lujo de no creer, como sucede con la vacuna (contra el Covid-19). Se puede creer, pero hay que vacunarse… y en este caso del cambio climático se puede no creer, pero hay que actuar porque si no el calor nos va a llevar puestos”, remató.
*Por Adrián Sack, desde San Francisco, Estados Unidos.
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