Personajes

Juan Grabois: su propuesta para mudar la Capital, "los cobardes" en el Patio Bullrich y un tiroteo en la villa

El siempre polémico Juan Grabois acaba de publicar un libro en el que habla de su plan para la "extinción" de los planeros. El mundo de Grabois en primera persona, y un sorpresivo elogio a los hijos de Mauricio Macri y Cristina Kirchner.
Diego Geddes
por Diego Geddes |
Juan Grabois

Juan Grabois

Juan Grabois es uno de los personajes más desafiantes de la política argentina. Sus opiniones nunca pasan desapercibidas, enfrenta a propios y ajenos por igual y pareciera que es él mismo quien dosifica la intensidad de sus apariciones, como tuviera calibrado el termómetro de sus provocaciones, una voz interna que le dicta “Hasta acá, Juan”.

En “Los peores”, el libro que acaba de publicar por editorial Sudamericana, Grabois argumenta en otro tono, baja el cambio que implica la argumentación en papel. No deja de ser provocador, pero pareciera que la instancia de lectura ofrece un tiempo de reflexión más para tratar de comprender sus ideas.

El libro tiene un subtítulo explicativo: “Vagos, chorros, ocupas y violentos. Alegatos del humanismo cascoteado”, y está dedicado “con amor, a nuestros enemigos”.

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¿A quién le escribe Grabois? Claramente, no lo a los propios. Escribe, si se permite la generalización, a aquellos que lo consideran “un gerente de la pobreza”. Escribe para probar que sus ideas no son disparatadas. Insistimos, la provocación siempre en primer plano, pero uno no imagina a un lector tirando el libro contra la pared cuando lee “su plan para terminar con los planeros”, como si se puede imaginar a un seguidor de Espert o Milei puteando contra el televisor cada vez que aparece este muchacho de camperas de cuero gastadas, amigo del Papa Francisco y director de la CTEP.

“Nosotros, los peores, tenemos un plan”, arranca Grabois en la primera página. El plan consiste “en la propia extinción” de los planeros. El plan tiene 5 ejes principales

Techo (“garantizar un lote para cada familia”), tierra (“garantizar una chacra propia para cada una de las 50 mil familias rurales sin tierra”), trabajo (“garantizar el Salario Básico Universal”), educación (“que todos los jóvenes en edad escolar vayan a la escuela y tengan clase todos los días con una calidad educativa razonable”) y ambiente (“Garantizar la prohibición de desmontes, de megaminería contaminante, de destrucción de humedales, de fumigación sobre pueblos”, entre otros).

Juan Grabois y el deseo de mudar la Capital Federal

Una de las facetas más provocadoras del plan incluye el traslado de la Capital Federal a un punto desolado del país, en la frontera entre el norte de Santa Fe, el sur de Chaco y el este de Santiago del Estero, para evitar la “actividad piqueteante en la Avenida 9 de Julio”.

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Un sorpresivo elogio a los hijos de Mauricio Macri y Cristina Kirchner

En un fragmento, Grabois elogia a Agustina Macri y a Florencia Kirchner por su trabajo como cineastas. Grabois habla de la película dedicada a la okupa Soledad Rosas, “realizada en su homenaje por… Agustina Macri casi al mismo tiempo que Florencia Kirchner estrenaba una película reivindicatoria de Santiago Maldonado. ¿La revolución de las hijas? A veces, los hijos de los políticos ven lo que sus padres no pueden ver”.

La vez que estuvo en medio de un tiroteo en una villa

“Me acuerdo hace unos meses, en Cárcova, cerca de la parroquia del Padre Pepe, en el partido de San Martín, quedé en medio de un tiroteo entre un transa y un rata. El transa tenía una nueve milímetros, el rata tenía un arma tumbera. Estaba yo literalmente en el medio, arriba del auto, hablando en vivo a la militancia en una actividad (…) ‘Se están cagando a tiros’, le dije al público presente mientras me agachaba.

En la oscuridad sin luces led en la zona, me acerqué a los compañeros. Se reían y canchereaban con que su barrio era pesado. Hay una estúpida competencia por ver quién vive en el barrio más pesado. Me querían gastar porque estaba nervioso, pero la verdad es que no era cierto. Estoy bastante inmunizado contra la violencia. No es bueno. Es un peligro. Físico y espiritual. Para mí, para ellos, para todos. Acababa de suceder un tiroteo y estábamos todos ahí como si nada”.

Juan Grabois en el Patio Bullrich

"Tengo que pasar el tiempo y le debo un regalo a mi ahijada. Camino unas diez cuadras hasta el Patio Bullrich. En ese edificio, hace siglo y medio, se vendían las tierras “ganadas al indio” y las “chinas” como siervas domésticas (…)

En el Patio Bullrich hay una librería. Compro unos libros, uno para mi ahijada sobre el éxodo jujeño contado para niños, otro para mí —el de Tabucchi—, otro para mi hija por su decimoctavo cumpleaños. Las primas, de Aurora Venturini. Era amiga de Evita, Aurora. Es interesante cómo escribe. Explica muchas cosas. Cruelmente. Me siento en un café. No soy indio ni Bullrich, mi linaje es del inmigrante próspero, gaucho judío, labrador gallego y colono italiano, m’hijo el dotor… Aunque mi opción me llevase por otros senderos, a pesar de la mala fama, no desentono, no desentono para nada, menos con los libros de Yenny.

Me gusta ir a los shoppings, tomar café y observar el otro lado del espejo. La gente no es tan distinta como quisiera creer, solo que la desigualdad flagrante nos cubre a todos de una indignidad que no se maquilla ni con la mejor crema facial, no se oculta ni con el mejor traje de marca, no se disimula ni con la más indiferente indiferencia. A veces cruzo alguna mirada con alguien a quien seguramente desagrado, pero, aunque lo espero con ansias, nunca nadie me dijo nada. O la gente es más cobarde o hay más grieta en Twitter que en la realidad".

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