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La cárcel de devoto por dentro, antes

La cárcel de devoto por dentro, antes
La cárcel de devoto por dentro, antes

Cómo quedó la cárcel de Devoto por dentro después del último motín en abril de 2020.

La cárcel de Devoto es la única cárcel actualmente en funcionamiento dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La misma está ubicada en las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano. La cárcel de Devoto por dentro tiene el tamaño de una manzana.

La cárcel de Devoto por dentro reforma personas condenadas por delitos tales como narcotráfico, delitos de lesa humanidad, evasión fiscal, contaminación ambiental, trata de personas, secuestros extorsivos, contrabando, delincuencia organizada, delitos contra la libertad de expresión, delitos en materia de derechos de autor y propiedad industrial, tráfico de piezas arqueológicas, delitos electorales, ley de marcas, falsificación de moneda, delitos contra la administración pública y lavados de activos de origen ilícito. En la actualidad, el complejo penitenciario federal alberga alrededor de 1684 internos.

Historia

El edificio penitenciario fue inaugurado en 1927 en el terreno que, en su momento, fue donado por una familia de apellido Visillac. Fue construida en un primer momento como prisión para contraventores que recibían condenas por ebriedad y vagancia. Este espacio dependió de la policía federal.

En el año 1978 se produciría un trágico motín llamado “la masacre del pabellón séptimo” en el cual 65 internos perdieron la vida por asfixia del mismo incendio generado por los presos y otros 85 resultaron heridos por la quema de colchones.

En el año 1957 comenzó a alojar procesados y pasó a depender del Servicio Penitenciario Federal. Entre 1979 y 1983 fue un espacio utilizado como centro clandestino de torturas y detención sobretodo de presos políticos.

Nueva función

Años más tarde, desde 1987 dentro del penal funciona el sistema educativo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro Universitario de Devoto (CUD) en el cual se dictan carreras de grado tales como abogacía, sociología y otros oficios. El objetivo de este proyecto es que, los presos puedan aprovechar su condena (además de cumplirla) para mejorar la formación de su educación en pos de construir posibilidades y herramientas para su futuro. Pueden también comenzar o completar los estudios primarios y secundarios en el caso que no cuenten con ellos.

Planes de traslado

Debido a las condiciones del lugar y quejas de los vecinos en marzo del 2018 el gobierno porteño anunció el traslado de los presos de Devoto al Penal de Marcos Paz que al presente se encuentra en construcción. Esta decisión fue tomada y transmitida por Horacio Rodríguez Larrea y Germán Garavano, el entonces ministro de Justicia de la Nación a fines del mismo año.

El terrero una vez liberado será destinado a la creación de más espacios públicos y verdes de la Ciudad. Y, quizás el 35% del terreno se destine a la construcción de vivienda.

2020 y un nuevo motín

El último motín de la penitenciaría ocurrió el pasado 25 de abril con varias horas de violencia, reclamos y tensión. El mismo se desencadenó debido a la pandemia mundial de coronavirus y al miedo de los presos por el contagio. El reclamo tuvo como objetivo contar con la posibilidad de acceder a la prisión domiciliaria durante el periodo de cuarentena para los pobladores de riesgo.

Los detenidos lograron un acuerdo con los líderes de los pabellones, los jueces y entidades de derechos humanos para revisar la situación procesal de personas con libertad condicional asistida, los que cuentan con salidas transitorias y condenados no superiores a tres años.

El motín fue organizado con los teléfonos celulares que las mismas autoridades habían otorgado a los presos desde el inicio de la pandemia para que pudieran comunicarse con sus familiares frente a la cancelación de las visitas por el Covid-19.

Las imágenes capturadas luego de los destrozos, mostraron que el interior de la cárcel quedó con paredes rotas, restos de incendios y elementos quemados, ambientes completamente destrozados al igual que el mismo techo y mucha basura. Además durante el incidente se manipularon bengalas de humo y cuchillos caseros atados a palos de escoba como si fueran lanzas.

En lo que respecta a los albergados seis de los detenidos terminaron internados por daños sufridos en el motín y otros once hombres sufrieron graves quemaduras.

Fuentes del Servicio Penitenciario Federal le confirmaron a Infobae la existencia de dos casos de coronavirus en el penal descubiertos ese mismo día. El primero fue Nicolás Cardozo quien cayó desde uno de los techos de la cárcel durante los disturbios. Y, el segundo infectado es Roberto Fontana quien estaba por obtener su libertad. Ambas personas se encuentran internadas en distintos hospitales.

En la actualidad se conocen más de 13 casos de Covid-19 alojados en la unidad 21 del Hospital Muñiz. La expansión del coronavirus en las cárceles es tema de preocupación que motivó a la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Cruz Roja para tomar medidas en los penales donde el aislamiento no se puede llevar a cabo.

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