Por eso, en el oficialismo porteño destacaron que “se pasa de que no se pueda exigir a que no se pueda ofrecer, y la diferencia es grande porque, en el primer caso, se obliga al dueño del vehículo a demostrar que le exigieron plata de mala manera”.
Si se tratara de trapitos en un estadio y se probara la participación directa o indirecta de personas vinculadas al club, se sanciona a la entidad con multa de 5.000 a 10.000 unidades fijas y clausura de sus instalaciones.