El establecimiento de una correlación de sentido entre el contenido del sueño y el deseo como motorización del mismo, mediante los extravagantes mecanismos que intervienen en la confección del sueño, es el puntapié para aproximarse al modo en que el inconsciente se expresa.
Recuperando las elaboraciones oníricas filosóficas, somáticas, clínicas e históricas para establecer su hipótesis, Freud traza un recorrido destinado a esclarecer el proceso de elaboración de los sueños, su función, su origen, su necesidad y su determinación aparentemente incomprensible, pero pasible de ser interpretada analíticamente.
2) El hombre en búsqueda de sentido (1946) Viktor Frankl
Traducido a medio centenar de idiomas, “El hombre en búsqueda de sentido” es una obra que anuda experiencia testimonial, filosofía y la apuesta a una terapéutica –que llamará logoterapia- asentada en la voluntad subjetiva de hallar sentido a la existencia como motivación vital del ser humano.
Frankl parte de narrar su experiencia como prisionero en el campo de concentración de Theresienstadt durante el nazismo como incentivo que lo llevó a elaborar un entramado teórico entre el existencialismo, la fenomenología y la psicología.
Reflexivo, visceral y crítico, toma como estandarte a la voluntad humana para sobreponerse a las dificultades y contextos más hostiles en vistas de descifrar el sentido de la vida.
El psiquiatra austríaco brinda un emotivo escrito que ofrece un panorama posible hacia la asunción de responsabilidad, libertad, resiliencia y superación personal.
3) El arte de amar (1956) Erich Fromm
El arte y el amor aparecen de por sí como dos tópicos subyacentes a numerosas conceptualizaciones en psicología. En una inédita convergencia entre ambos términos, Fromm, preocupado por las sociedades occidentales aturdidas en las lógicas del consumo, progreso, poder, soledad, individuación, competencia y ansiedad, se emprende hacia una restitución de la esencia humana.
Para ello, recurre al humanismo y al psicoanálisis culturalista para el despliegue de su idea central: hacer del amor un arte, dado que amar posee un valor e implica un idéntico proceso de aprendizaje, ejercicio y elección, como cualquier destreza artística.
Descentrando de la superficialidad que los tiempos modernos le procuran, el autor descascara al amor para indagar sobre su esencia, sus tipos, su importancia en la dinámica psíquica y su lugar esencial en la vida en comunidad.
4) Arquetipos e inconsciente colectivo (1954) Carl Jung
Discípulo de Freud, y posteriormente distanciado del mismo por su ímpetu hacia una explicación psicológica más espiritual, esta compilación de sus escritos más osados aporta una perspectiva de tinte místico sobre la vida anímica.
Los arquetipos son entendidos como formas inconscientes preexistentes a la propia vida; implican ideas o conocimientos desde los cuales se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada sujeto.
El autor aporta la concepción de un inconsciente no ya individual sino colectivo como fundamento del psiquismo, fundando así la psicología transpersonal.
Estos arquetipos aparecen como tendencias históricas hilvanadas por el linaje cultural humano, como imágenes de naturaleza colectiva; por lo que Jung se dispuso a explorar civilizaciones arcaicas, contenidos astrales, axiomas religiosos y sucesos paranormales para esclarecer las motivaciones últimas de la conducta individual y colectiva.
5) Pensamiento y lenguaje (1934) Lev Vygotsky
Irrumpiendo en un debate sobre la adquisición del habla humana, que nucleó históricamente a filosofía, pedagogía y lingüística, el autor ruso fue trascendental en su propuesta de una psicología de orientación histórico-social para explicar procesos psíquicos en un tiempo donde primaban explicaciones reduccionistas genéticas y biologicistas.
Así, irrumpió en el debate sobre el origen y función del lenguaje, armonizando las exigencias individuales con las de la cultura para comprender la adquisición del pensamiento, que estará determinado primordialmente por la interacción social, el medio cultural y las vinculaciones primarias.
La ligazón intrínseca entre pensamiento y lenguaje permitió a Vygotsky delimitar la génesis de los procesos psicológicos más elementales y también los más avanzados para delimitar las condiciones del desarrollo humano, el cual será comprendido en base a la síntesis del proceso de evolución biológica y del desarrollo histórico de la evolución cultural.