El Chagas se transmite a las personas a través de una especie de chinche conocida como vinchuca y el contagio ocurre cuando este insecto defeca en la piel de una persona, lleva a que esta se rasque y permita así la entrada del parásito Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad.
La única forma en que se puede contagiar de persona a persona es a través de transfusiones de sangre, trasplante de órganos, o de una madre a su feto, mientras que otra vía puede ser el consumo de alimentos y bebidas contaminadas con las heces de la vinchuca.
Si bien el Chagas es casi totalmente curable si se trata en las etapas iniciales con medicamentos, el principal problema con esta enfermedad es que muchos desconocen estar infectados durante la etapa en que deberían ser tratados, ya que los 2 a 3 primeros meses son asintomáticos. A la vez, los fármacos utilizados en su tratamiento tienen importantes efectos secundarios en la salud de los pacientes.
Por esta razón, es de vital relevancia el trabajo de la UBA en una vacuna de última generación, de bajo costo y fácil administración. La misma es aplicada sin agujas, sólo por un spray nasal similar al que se utiliza para la congestión nasal o para problemas de rinitis.
Mal de Chagas: cómo podrá usarse la vacuna Cruzivax
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La UBA desarrolló una vacuna contra el Chagas, una de las 20 enfermedades que la OMS califica como desatendidas, y por la que fallecen unas 12.000 personas al año. (Foto: Télam)
La vacuna Cruzivax no sólo podrá utilizarse como prevención, sino también de forma terapéutica para aquellos que ya están infectados, a fin de modular la respuesta inmune y proteger de la enfermedad, tanto en solitario, como en combinación con una de las drogas utilizadas normalmente en los tratamientos, el Benznidazol.
Ya se pasaron las pruebas en ratones, perros y primates no humanos, así como los estudios de producción de los componentes para que se puedan administrar a humanos. También los estudios de seguridad y toxicidad y formulación de la vacuna para administración nasal. Todo esto se presentará en las agencias regulatorias para obtener autorización del estudio de fase I en humanos con el fin de evaluar la seguridad y la dosis.
“Nos aprovechamos del sistema inmune de mucosas, que puede generar una respuesta inmune importante que luego se hace sistémica”, explicó Malchiodi, quien añadió: “Es decir, aparecen los anticuerpos en la mucosa nasal, y luego en el torrente sanguíneo. Es lo que se conoce como recirculación linfocitaria entre todas las mucosas”.