El adiós al periodista de América y A24

"Mauro siempre estará. Para mí no se murió"

Mariano Obarrio recuerda cómo conoció a quien describe como "un titán del periodismo". Su amor por la familia. La anécdota del día del padre que lo sorprendió.
por Mariano Obarrio | 12 de abril de 2021 - 11:43
Mariano Obarrio junto a Mauro Viale y el resto del equipo del programa televisivo.

Mariano Obarrio junto a Mauro Viale y el resto del equipo del programa televisivo.

Se nos fue un gran amigo y lo vamos a extrañar. Y lo defino así porque todavía recuerdo cuando me llamaba algunas mañanas para sus programas de radio y me introducía al aire diciendo “vamos a hablar con un gran amigo” y en su manera de decirlo me hacía sentir que lo era de verdad y me producía un orgullo particular.

Mauro Viale era un titán del periodismo, una máquina de generar notas, noticias, información, pero además un amigo entrañable, un padre y un abuelo siempre presente.

Sus hijos y sus nietos estaban permanentemente en su cabeza. Y en lo periodístico cuando te sacaba al aire era para intercambiar información de primera calidad que él tenía, cotejarla con la de uno, y conocer el “lado B” de la política. Mauro Viale transpiraba y respiraba periodismo. Era una persona que vibraba en un micrófono o en un estudio de televisión. Eran sus lugares naturales.

Hasta el último minuto estuvo trabajando, nadie lo podía sacar de su medio natural en el que se movía como un pez en el agua. El viernes hicimos nuestro último programa en A24.com y todos lo notamos decaído, cansado. En su entrevista al médico neurólogo Conrado Estol, al arrancar el programa, Mauro le dijo que el día anterior se había dado la vacuna y estaba un poco cansado.

Al rato comenzamos a notar con todos los compañeros y la producción que estaba demasiado decaído, débil para hablar. Comenzamos a intervenir entre todos durante el programa, a dar más información, a dialogar entre nosotros para liberarlo del esfuerzo. Mauro dejaba que habláramos, pero no confesaba su malestar, convencido de que era pasajero.

Todos estábamos convencidos de que era por la vacuna. Pero Mauro no se iba a retirar del programa por nada del mundo. Nos enteramos del positivo de Covid el sábado casi al mediodía.

Más allá de lo profesional, siempre me llamó la atención, y me cautivó, que Mauro era un defensor como pocos de la familia, un protector y un hombre afectuoso, querendón y querible.

Cuando yo trabajaba en el periodismo gráfico, en el diario La Nación, una mañana me sonó el teléfono celular. Ocurrió hace unos 20 años. Y me dijo: “Mariano, soy Mauro Viale ¿cómo estás? ¿Podrías salir en el programa de Jonatan en Radio Rivadavia este sábado?”. Me hizo sentir que era importante para él: tenía esa humildad.

No nos conocíamos hasta ese momento. Pero ahí nomás comenzamos a hablar de información política y advertí que a ambos nos apasionaba la búsqueda de la información real de la política. Sentí un fuerte orgullo por su llamado y me impresionó mucho que él, siendo la figura que era, le producía el programa a Jony, su hijo, y llamaba personalmente a un entrevistado. Por lo general, los periodistas delegamos esos llamados en un productor periodístico.

Pero Mauro me lo pidió como un gesto personal. Sentí un compromiso inmediato con él. Jonatan recién estaba empezando sus primeras armas en el periodismo. Años después conocí personalmente a Jony en Intratables y comprobé su calidad humana y profesional: comprendí que “de tal palo tal astilla”.

Mauro además fue un maestro, siempre dispuesto a brindar sus conocimientos a los que recién llegábamos al periodismo televisivo. Siempre generoso, exigente, una máquina de laburar.

Se aprendía mucho de él. Periodismo puro. Siempre era un agradecido por cada nota a sus entrevistados, cordial y afable, pero riguroso y discutidor. Mi admiración por Mauro había comenzado cuando yo era un niño y miraba los partidos de fútbol que él relataba. En ese campo también fue un innovador y uno de los maestros que me hizo sentir el gusto por el periodismo. Por eso, haber comenzado este año a trabajar con Mauro para mí tuvo un significado especial, algo así como “el sueño del pibe”.

Luego de aquel llamado, Mauro comenzó a convocarme a través de sus productores, Flor y Alexis, a sus programas de televisión y de radio para analizar juntos la actualidad política y siempre me hizo sentir muy cómodo en cada entrevista.

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Día del padre de 2020: una charla sorpresa entre Obarrio, su papá, Franklin, y Mauro Viale.

Día del padre de 2020: una charla sorpresa entre Obarrio, su papá, Franklin, y Mauro Viale.

Una vez en plena pandemia en 2020, para el Día del Padre, Mauro nos sorprendió a muchos periodistas amigos con entrevistas por zoom en las que repentinamente conectaba a nuestros padres para hacer un diálogo sorpresivo entre los tres. Mauro trató a mi padre, Franklin Obarrio, como si lo conociera de toda la vida y el diálogo fue muy rico y afectuoso, con ocurrencias que solo podían surgir de su creatividad y de su cariño por la relación entre un padre y un hijo.

Por esas casualidades, también fui invitado por su producción para reemplazar a una columnista en un programa del año pasado. Antes del aire surgió la noticia de la muerte de Diego Armando Maradona. Mauro estaba muy afectado por la partida del astro de quien se consideraba también muy amigo.

“Para mí no se murió”, decía y repetía durante el programa. Se fue mucho más que un periodista, se fue un gran hombre, al que vamos a extrañar. Mejor dicho, no se fue. Mauro siempre estará. Para mí no se murió.

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