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¿Cuál es el mejor momento para reservar un hotel?

¿Cuál es el mejor momento para reservar un hotel?

Algunos estudios aseguran que el mejor momento para comprar un ticket aéreo es unos 70 días antes de necesitar efectivamente el vuelo. Pero… ¿Cuál es el mejor momento para reservar un hotel? ¿Aplican las mismas condiciones?

Cuando las personas están organizando un viaje son muchos los factores que inciden en la planificación, y que se deben considerar. Transporte al destino, traslados dentro del lugar, actividades y excursiones, gastronomía, cobertura médica, seguro de valija, y, por supuesto, hospedaje. Es por eso que resulta necesario conocer cuál es el mejor momento para reservar un hotel, evitando sorpresas o gastos excesivamente elevados.

La respuesta es: cuanto más cerca de la fecha de estadía, mejor. Los hoteles necesitan tener todas sus localidades ocupadas. Por lo tanto, si la noche antes a la que la persona necesita la habitación, esta se encuentra desocupada, el hotel le dará prioridad a esa contratación y reducirá su costo. Intentará siempre obtener la ganancia, aunque sea mínima, por sus costos de habitación disponible.

Seguramente a muchos viajeros organizados y prolijos este dato los desconcierte notoriamente, e incluso estén en desacuerdo. Y es lógico, ya que los riesgos de no encontrar una habitación disponible se elevan en comparación a una planificación de mayor antelación, con políticas de cancelación pagas.

Pero se trata de evaluar a qué elementos se les da prioridad: ¿Costos? ¿Mejores precios? ¿La garantía de contar con hospedaje reservado en un hotel de calidad? ¿Ahorro? Las respuestas dependen exclusivamente de cada turista, sus posibilidades y el tipo de viaje que está decidiendo realizar.

Los precios de un hospedaje en hotel: ¿Cambian según los días de estadía seleccionados?

La respuesta es un sí rotundo. De acuerdo a los días seleccionados para la estadía, los precios también van a sufrir radicales modificaciones.

Y esto parece un tanto obvio si se lo piensa en materia de temporadas bajas o altas. Es lógico que una semana de estadía en Nueva York en la víspera de la navidad va a implicar costos altísimos, o una semana en enero en Cariló, Buenos Aires, va a ser muy difícil de pagar.

A lo que se refiere este apartado es, en verdad, a que si una persona tiene la posibilidad de elegir qué día de la semana necesita contratar su hospedaje (en otras palabras: si le da lo mismo), escoger un lunes puede ser notoriamente más económico que un viernes.

Un estudio realizado en los Estados Unidos confirma que las reservas en hoteles tienen un valor de hasta un 30% más contratandolas para un día jueves o viernes, en comparación a un lunes o martes.

Aparentemente, también existe un componente cultural y psicológico que indica que en esos días más cercanos al “fin de semana” (sábados y domingos), los check in dan mayor sensación de “vacaciones”, “relax” o descanso.

Y, además, sucede un punto lógico. La demanda crece, la oferta baja, y los precios se elevan por las nubes. La mayoría de las personas que trabajan de lunes a viernes se pueden organizar tomando esos días.

¿Cuál es la mejor manera de ahorrar dinero cuando se está planeando contratar hospedaje en un hotel?

Además de los dos tips que dejamos en los párrafos anteriores (reservar cerca de la fecha en la que se necesita la estadía y escoger días no convencionales como martes o miércoles), existe otro secreto, a su vez bastante obvio, pero muy poco implementado.

Y es reservar aquellos hoteles que los demás no reservarían. Optar por alternativas más desconocidas, alejadas del casco céntrico de las ciudades o los polos turísticos, y de menor renombre o vista publicitaria.

Se debe realizar un cálculo que comprenda los costos de traslados dentro del destino, las facilidades y comodidades con las que cuenta el hotel y la importancia que se le de al lujo, el confort o la cantidad de estrellas.

Cada viaje es único y personal. Estas variables, por lo tanto, dependerán exclusivamente de esa cuestión subjetiva.

Lo mismo aplica para los destinos. Si se está pensando en un viaje común de vacaciones, donde lo único que se busca es descansar y cambiar de aire, el destino podría adquirir múltiples caras. Puede ser local, en el exterior, o muy cerca de casa.

Si se busca un hotel con grandes comodidades como un resort con spa incluido y vista a las montañas nevadas, entonces deberían ahorrarse otros costos como excursiones, traslados o cenas todas las noches en el restaurant del quinto piso.

Con una buena estructura y la organización adecuada cualquier viaje es posible. No existen restricciones para cumplir un sueño. Si se quiere conocer la Torre Eiffel, es posible hacerlo. Lo que tal vez no ocurra es encontrar un hotel cuya ventana de la habitación apunte directamente al ícono parisino.

En tiempos en que la economía argentina es muy inestable y el bolsillo se aprieta cada día más, planificar un viaje sin tener que hipotecar la casa puede resultar una tarea un tanto compleja. Pero no hay que desesperarse: solo tomará unos minutos más plantear un esquema de viaje más económico, utilizando trucos y consejos como los de esta nota.

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