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Olvidados por todos: en la última década murieron más de 150 wichis por desnutrición

Alejandro Collia
por Alejandro Collia |
Olvidados por todos: en la última década murieron más de 150 wichis por desnutrición

Todos los años nos enteramos por las noticias de la tragedia de muertes de niños y niñas wichis en Salta. Entre 2011 y 2020 se llevan contabilizadas aproximadamente, según estimaciones basada en diferentes datos de los medios, 150 fallecimientos por desnutrición. Mientras que la Tasa de Mortalidad Infantil en Argentina fue en 2017 de 9.3 y en 2018 de 8.8, en Salta fue de 11.0 y 10.0 respectivamente (en las otras dos Provincias donde habitan mayoritariamente Wichis los indicadores son también similares; Formosa: 16.0 y 11.3 / Chaco: 10.9 y 9.4).

Un mapa desarrollado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA/UCA), muestra en términos de riesgo de inseguridad alimentaria que las zonas del NOA donde habitan comunidades Wichis tienen niveles críticos y altos.

La recurrencia de casos en determinadas épocas estacionales y con repitencia anual nos interpela sobre cuáles son los motivos causales profundos. Para entenderlo debemos enfocar en dos dimensiones: la pobreza crónica y la pobreza multidimensional.

La pobreza crónica es la persistencia en el tiempo de condiciones estructurales que hacen que un grupo de personas sean pobres. Se trata de hogares que viven en condiciones prolongadas de privación, y con menos probabilidad de salir de la pobreza, incluso en momentos en que la economía está creciendo. Como consecuencia de esto, todos los años tenemos, como emergente, casos de muertes por desnutrición de niños en comunidades Wichis en Salta y otras Provincias.

Por su parte, la pobreza multidimensional identifica carencias a nivel de hogares y personas en salud, educación y nivel de vida. Refleja tanto la prevalencia de las carencias como su intensidad, es decir, cuántas carencias sufren las personas al mismo tiempo. Las diferentes dimensiones son indicadores no monetarios: educación, disponibilidad servicios médicos, expectativa de vida, acceso comida nutritiva, seguridad abastecimiento agua y complementos en la niñez.

Ahora bien, ¿cómo explicar que existen estas situaciones en la Argentina? Hay por lo menos cuatro factores que deben ser analizados para realizar un abordaje integral desde las políticas públicas. Y tal vez, algunas respuestas de abordaje que pueden orientar las políticas públicas.

Zonas/territorios aislados y poco accesibles

Geográficamente las comunidades wichis se encuentran a mucha distancia de centros urbanos con servicios básicos. Enfrentan en mayor medida la exclusión y la escasez o inexistencia de equipamiento indispensable para el bienestar y el desarrollo.

Falta de políticas de reconocimiento de las comunidades Indígenas

La Argentina como estado parte de la comunidad internacional y regional ha adoptado con rango constitucional los tratados y convenciones de derechos humanos y ha ratificado en particular el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes.

También ha adecuado su legislación nacional, sancionando la ley N° 23.302 de políticas indígenas y apoyo a las comunidades; creación del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas; impulso de planes de educación, salud y vivienda, y adjudicación de tierras.

Sin embargo, la brecha entre las obligaciones normativas y la realidad concreta de la garantía y protección de derechos humanos de las comunidades indígenas es abismal. En el caso de las comunidades wichis, estos niveles de inclusión implican la falta de garantía de derechos y su vulnerabilidad extrema en cuanto al derecho a la existencia, a la vida digna, a derechos básicos (alimentación, agua, salud) y al acceso a la justicia.

El abandono y ausencia permanente del Estado

No hay presencia del gobierno nacional y provincial, ni de las agencias especializadas estatales en los territorios y poblados donde habitan las comunidades wichi. Más allá de que se han desplegado algunos programas temporales y algunos servicios esenciales, los organismos estatales se hacen presentes esporádica y temporalmente.

No se implementan políticas públicas integrales que den respuesta a problemas estructurales, y tampoco se trabaja de manera participativa con las comunidades aplicando la consulta previa. Este mecanismo permite escuchar las necesidades de las comunidades, pero no está legislado aún en la Argentina a pesar de que como ya mencionamos nuestro país ratifico el Convenio 169.

La respuesta sintomática del Estado

Ante las situaciones coyunturales se aplican mecanismos de declaración de emergencias. Se despliegan operativos ad-hoc para estabilizar y remediar la situación en el corto plazo. Se despliegan acciones solidarias. E inclusive se utilizan estrategias mediáticas para mostrar estas acciones. Pero los problemas de pobreza crónica y multidimensional severa, como el caso de las comunidades wichis en Salta, deben ser abordados con sostenibilidad de las políticas. Esto implica políticas públicas constantes en el tiempo, integrales, transversales y multi-agencias.

De acuerdo con el mapa elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) "el 10% de argentinos con mayor probabilidad de permanecer en la pobreza se distribuye geográficamente en el conurbano bonaerense, con un 24%; la región Pampeana (excluyendo al conurbano), con otro 24%; el NEA, con 22%; el NOA, con 19%; Cuyo, con 8%; la Patagonia, con un 2%; y la ciudad de Buenos Aires, con un 1%".

Ahí está el desafío de los próximos 20 años, trabajar sobre esas zonas intensamente para, como dice el lema de la Agenda 2030 de Naciones Unidas de Objetivos de Desarrollo Sostenible, no dejar a nadie atrás.

El autor es ExSecretario Ejecutivo del Consejo Federal de Derechos Humanos

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