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¿Qué es el Poliamor? ¿Es bueno o no?

25 de septiembre de 2019 - 16:41
¿Qué es el Poliamor? ¿Es bueno o no?

Con el auge de las nuevas corrientes y tipos de vínculos amorosos, muchas preguntas se preguntan qué es el poliamor, y si es bueno o no para el desarrollo de una relación o para estar mejor.

Lo cierto es que, si bien se puede definir con cierta precisión qué es el poliamor teniendo como bases a algunas corrientes psicológicas y estudios sociales que se han realizado al respecto, es muy difícil poder indicar si se trata de “algo bueno” o “ algo malo”.

Básicamente, el poliamor responde a una forma de pareja en la que los integrantes del vínculo tienen la libertad de tener relaciones sexuales con quien quieran, y de incluso estrechar vínculos paralelos con las personas que gusten.

La monogamia clásica implica que, en una relación amorosa de pareja como puede ser un noviazgo informal o un matrimonio, solo se puede tener relaciones sexuales y vínculos amorosos (afectivos) con una sola persona, que es la que constituye la pareja.

El poliamor llega para decir que no es así, y que las personas tienen la libertad de elegir siempre cómo y con quienes relacionarse, sin que esas decisiones impliquen necesariamente una infidelidad o una falta de respeto y valores hacia la persona amada.

Muchas parejas modernas incorporan el poliamor a sus vidas y aseguran sentirse mejor con dicha decisión, ya que logran una apertura mental mayor, la posibilidad de vincularse con más personas y evitar discusiones cotidianas o insatisfacciones típicas que llegan después de varios años estando al lado de la misma persona.

Otras, por el contrario, aseguran que no les ha funcionado y que no han podido superar los celos o las situaciones incómodas de pensar que su esposa o esposo podría estar teniendo relaciones sexuales con otras personas.

Todo depende de la seguridad en uno mismo, y en la pareja. Según algunos practicantes del poliamor, este tipo de vínculo es exitoso si se comprende que la definición de “fidelidad” no pasa por la monogamia, sino por el respeto, el cariño y la comprensión ante las necesidades sexuales o afectivas del otro, que no siempre tienen que ver con el amor en sí mismo.

El caso de la reconocida actriz, bailarina y actual jurado del reality “Bailando por un sueño”, Florencia Peña, fue tal vez el más reconocido y emblemático en cuanto a poliamor en Argentina.

Hace no mucho tiempo se filtraron fotos de su marido teniendo sexo con otra mujer más joven, y los principales titulares de noticias comenzaron a decir que Florencia Peña sería víctima de una infidelidad.

La realidad es que, según palabras de la misma figura, no es así. Sino que ella tiene un acuerdo de común decisión con su pareja, en la que ambos son libres de explorar y disfrutar de su sexualidad sin tabúes ni restricciones.

Otras denominaciones muy comunes que se vinculan al poliamor son “Relación abierta” y “Open mind”, que hacen referencia a la flexibilidad, apertura y comprensión.

No se trata de descalificar todo lo que resulta nuevo, moderno y extraño. Ni tampoco es una obligación probarlo y aceptarlo en todos los casos. Algunos psicólogos y otros profesionales recomiendan el poliamor como una solución para la pareja, para que vuelva a conectarse desde otro lugar y disfrutar de aspectos nuevos.

Sin embargo, no todo el mundo pone en práctica el poliamor solo como una solución ante inconvenientes de pareja. Muchas personas directamente eligen esta filosofía como una forma de vida y no admiten otra alternativa para el desarrollo de sus vínculos. Se trata de una elección muy personal que tiene que ver, básicamente, con la felicidad y el bienestar de cada persona.

Incluso se asocian algunas formas típicas de parejas con la cultura machista y patriarcal contra la que el movimiento feminista está dando lucha en Argentina y toda América Latina.

Los típicos celos del hombre a la mujer o la mujer al hombre, hacen eco de una sensación de posesión y pertenencia que no hace más que cosificar a las personas. Frente a ese escenario el poliamor viene a comprender que las personas son seres humanos y no objetos, y como tales, presentan deseos, impulsos, represiones y fantasías.

También se asocian algunas patologías mentales a la represión de deseos y pulsiones que enferman la mente, y se contrapone a la libertad de expresión y vivencia de las necesidades sexuales como una liberación emocional, biológica y socialmente muy aceptada en varias culturas de países del primer mundo.

Fue tal vez el movimiento hippie de la década del sesenta en los Estados Unidos la que trajo la ola del poliamor, el sexo y amor libre, y las relaciones abiertas. Desde entonces, este modelo no ha dejado de reproducirse, pero sí es cierto que en sus comienzos era adoptado en la clandestinidad, o se lo vivía con vergüenza y cierto pudor.

En la actualidad, los sociólogos aseguran que la humanidad se encuentra en una de las etapas de cambio y transición más importantes de la historia, donde las culturas comienzan a organizarse en base al cuestionamiento de los mandatos y los deberes previamente establecidos y heredados.

Las personas comienzan a preguntarse qué quieren, cómo son felices, y por qué esconden ciertos temas que se consideran “pecados”, y en realidad no son más que otra faceta natural de todo ser humano.

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