Luego de más de dos horas de interrupción, reabrieron la estación Retiro tras una falsa amenaza de bomba y se reanudó el servicio de todos los ramales del tren Mitre. Las formaciones suspendieron sus operaciones por casi dos horas.
El operativo de seguridad obligó a desalojar formaciones y dejar sin servicio al ramal Mitre en plena hora pico. Todos los ramales estuvieron interrumpidos durante más de dos horas, mientras se realizó una inspección del lugar.
Luego de más de dos horas de interrupción, reabrieron la estación Retiro tras una falsa amenaza de bomba y se reanudó el servicio de todos los ramales del tren Mitre. Las formaciones suspendieron sus operaciones por casi dos horas.
El aviso generó un fuerte operativo policial que incluyó el desalojo total del edificio, tanto del hall central como de los trenes que estaban por partir. Usuarios que se encontraban en la estación debieron abandonar el lugar de forma inmediata y quedaron en la calle a la espera de novedades.
Mientras tanto, efectivos especializados realizaron una inspección en busca de posibles explosivos o elementos sospechosos. Finalmente, no se halló ningún artefacto y de a poco se restablece el servicio.
La suspensión afectó a los tres ramales eléctricos del Mitre: Tigre, Suárez y Mitre, y no hay precisiones sobre el restablecimiento del servicio.
Sin embargo, este no es el único caso en poco tiempo. Hace menos de un mes, a mediados de junio, una amenaza telefónica alertó sobre la supuesta colocación de 17 dispositivos para descarrilar trenes en las estaciones Constitución, Lanús, Lomas de Zamora y Temperley de la línea Roca, según información proporcionada por Trenes Argentinos.
En ese entonces, la llamada fue recibida a las 14 y provocó la activación inmediata del protocolo de emergencia mientras efectivos de la Policía Federal Argentina comenzaron a operar en los andenes indicados.
La amenaza de bomba fue realizada a través de un llamado a la línea 911 y de inmediato las autoridades decidieron evacuaron la totalidad de la estación. Sin embargo, el resultado fue negativo en el rastrillaje.
“No sabemos nada, estoy esperando desde las 7.30″, afirmó una mujer desde el móvil para el canal TN, mientras se encontraba en las afueras de la estación, sobre la avenida Ramos Mejía. Desde Crónica TV, otra damnificada señaló que tampoco informaron de la situación. Y agregó: “Me fui a tomar el colectivo 130, pero hay diez cuadras de cola”.
“Ya no me sorprende nada, la verdad que los únicos que pagan los platos rotos siempre es el trabajador, mientras los demás se lavan las manos. Con este colectivo ni siquiera llego al trabajo y tengo que entrar a las 9 de la mañana”, sentenció indignada otra mujer, desde la fila para tomar el colectivo 130.