En el incesante trajín de la vida moderna, la salud mental se erige como un pilar fundamental para encarar los desafíos cotidianos. La capacidad de la mente para afrontar diversas situaciones es crucial, y cuando esta facultad se ve menoscabada, surgen trastornos que impactan de lleno en nuestras conductas y emociones, requiriendo la intervención de profesionales especializados. Sin embargo, en medio de este complejo entramado psicológico, existe una práctica peculiar que ha suscitado la atención de la comunidad científica: el acto de hablar consigo mismo.
