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Casinos abiertos, escuelas cerradas: los grandes volvieron a jugar con protocolos

Casinos abiertos, escuelas cerradas: los grandes volvieron a jugar con protocolos
Abrió el Casino de Buenos Aires después de ocho meses.

“Este puesto de juego ha sido desinfectado y disponible para jugar”. El cartel parece haber sido hecho a las apuradas (le falta el verbo “está” antes de "disponible") pero tiene lo más importante: el color verde que significa que esa silla y esa máquina están listas, después de ocho meses, para que alguien se siente a jugar.

Candidatos no le faltan: afuera, una fila de más de 50 personas espera al rayo del sol, dispuestos a afrontar el protocolo que les permite volver a jugar.

El Casino de Buenos Aires abrió por última vez el 16 de marzo y este lunes, a las 6 am, le dio la bienvenida a los jugadores.

Tal como lo establece el protocolo, en la entrada un empleado de seguridad le toma la temperatura y le pone alcohol en gel a los jugadores. A las 4 de la tarde, la fila para ingresar al casino de Puerto Madero demoraba entre 20 y 30 minutos para entrar.

En la espera, algunos jugadores hablaban entre sí para mitigar la espera. "Todo por el vicio", decía una mujer que parecía nerviosa, dispuesta a hablar con quien quisiera escucharla. Después agregó información, como si hubiera estudiado el protocolo: “Dicen que hay que firmar una declaración jurada para entrar”.

Pero nada de eso sucede, al menos en este primer día. “Todos los jugadores deberán presentar una declaración jurada al momento de ingresar”, dice la norma de Lotería de la Ciudad. Al menos en el primer día no había declaración jurada que presentar. Tampoco alfombras sanitarias en la entrada, otra omisión respecto del protocolo.

En la fila hay distanciamiento y tapabocas, los jugadores cumplen las normas sin problemas. Alguno se fuma el último pucho antes de entrar (está prohibido fumar en la sala) pero en general las normas se respetan.

El protocolo exige entre un 20 y un 30% de asistentes por sala (dependiendo si tiene o no ventilación natural). A simple vista pareciera cumplirse, aunque también es cierto que parece complicado calcularlo.

Una postal del casino de Buenos Aires.
Una postal del casino de Buenos Aires.

Como el protocolo dice que “no está permitida la presencia de usuarios que permanezcan sin jugar o público en general que no tenga intenciones de jugar”, jugamos. ¿Qué opciones hay disponibles?

Las máquinas están pegadas unas con otras, se podría haber usado el criterio de prender una y apagar otra, como en las salas de espera de los bancos. Por ejemplo en una sala de 100 máquinas podría haber 20 personas pegadas entre sí (con separación de acrílico) y el resto de la sala vacía.

Pero no, las máquinas están separadas con un plástico, puede haber dos jugadores casi pegados. En las mesas de juego también hay mamparas de plástico para dividir a los jugadores entre sí y también al croupier.

Después de ocho meses, abrieron los casinos en la Ciudad
Después de ocho meses, abrieron los casinos en la Ciudad

No están habilitadas las cafeterías de las salas (sí la principal que está a la entrada, antes de las máquinas), aunque ya están preparadas para abrir en cualquier momento, con separaciones de plástico y el menú disponible en código QR.

Cada dos horas hay que vaciar las salas para hacer una nueva desinfección, mientras tanto el DJ tira un tema de reggaetón atrás de otro, como si se le hubieran acumulado los hits durante ocho meses.

Si bien hay ventilación y poca sensación de encierro, en algunas salas parece hacer el frío típico del aire acondicionado. La sensación es que, salvo algunos jugadores que se llevaron su propio alcohol en gel, en general nadie está muy pendiente de alguna posible infracción: todos quieren jugar y ya.

por Diego Geddes
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