De acuerdo a investigaciones y estudios que realizó PMI, los productos de tabaco calentado (que son vendidos en 78 mercados) representan una reducción de hasta “un 95% la toxicidad” en comparación con los cigarrillos. Asimismo, en los países donde se venden los dispositivos “sin humo”, como Japón (desde hace casi una década) la transición a estas alternativas superó cualquier expectativa y disminuyó dos dígitos la tasa de incidencia de enfermedades relacionadas con el tabaco. Con la reciente definición del Ministerio de Salud, Argentina está quedando atrás en el camino que ya emprendieron otros países, como EE.UU., Nueva Zelanda y hasta Uruguay.
A nivel global más de 25 millones de fumadores en el mundo ya decidieron el cambio: la apuesta es llegar a 40 millones de fumadores adultos para 2025. El objetivo de la compañía es lograr que para ese año el 50% de sus ganancias provengan de los nuevos desarrollos alternativos al cigarrillo tradicional.
¿Cómo funcionan los dispositivos libres de humo?
La principal diferencia entre los cigarrillos electrónicos y los calentadores de tabaco es que los primeros vaporizan un líquido que contiene nicotina agregada y los segundos usan tabaco para calentarlo, que cuenta con la nicotina natural presente en su propia hoja. Esto no produce ni humo ni cenizas.
Desde hace 12 años PMI está trabajando en la creación de alternativas. Su producto más desarrollado es el IQOS, un aparato de un tamaño equivalente al de una lapicera al que se le introduce un filtro, a través del cual se aspira y no se vapea, por lo que permite tener una experiencia sensorial muy similar al del tradicional acto de fumar. La clave es la eliminación de la combustión, justamente el proceso que libera altos niveles de sustancias químicas nocivas y que vuelve más nocivo el uso del cigarrillo tradicional.