alarma

Trabajo infantil: las desigualdades de género aparecen de forma temprana entre los niños y niñas

Ignacio Ferreiro
por Ignacio Ferreiro |
Trabajo infantil: las desigualdades de género aparecen de forma temprana entre los niños y niñas

Uno de cada 10 niños y niñas -quienes tienen entre 5 y 15 años, por definición- realizan actividades productivas. El dato surge de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA), publicada hace poco más de una semana. Para la publicación se realizaron casi 36.000 encuestas durante 2016 y 2017.

Qué pasa en zonas rurales. La incidencia es mayor en esas áreas, dónde se duplica la actividad productiva de los más chicos, principalmente en el norte del país. Para ser más concretos, en el NOA, el 13,6% de los niños y niñas realizan al menos una actividad productiva.

 Embed      

Qué actividades son productivas. Por definición, son todas aquellas que no están relacionadas con la educación, el ocio ni el cuidado personal.

La otra región del norte, el NEA, registró un valor similar. Allí, el 13,1% de los niños y niñas realizan al menos una actividad productiva. El Gran Buenos Aires estuvo en la misma línea que el promedio nacional, 9,4%.

Por qué también hay un problema de género. La desigualdad de género aparece ya en esta inserción prematura en el sistema laboral. En el ámbito urbano, son más los niños que se dedican a estas actividades para ganar dinero. En cambio, para las tareas destinadas a ayudar a un familiar adulto, la mayoría son las niñas.

 Embed      

Qué pasa con los ingresos. En promedio, los varones ganaron más que las mujeres, sin importar al ámbito que pertenezcan ni a su rango etario. Tanto los adolescentes (16 y 17 años) como los niños (5 a 15 años) perciben, en promedio, mayores ingresos mensuales que sus pares del sexo femenino. De hecho, las brechas de ingresos comienzan en la niñez y se profundizan en la adolescencia

 Embed      

La mayor desigualdad estuvo entre los adolescentes del ámbito rural, donde las mujeres recibieron menos de la mitad que los varones. Allí, ellos recibieron en promedio casi $3.000 por mes. En cambio, ellas percibieron ingresos mensuales de $1.279, también en promedio. 

En cuanto a los niños y niñas, la desigualdad de ingresos promedios fue similar tanto en el ámbito rural como en el urbano: en ambos casos, los varones percibieron ingresos un 22% mayores, aproximadamente.

La participación en actividades productivas es diferencial por género: mientras que los varones se encuentran más vinculados con el desarrollo de actividades mercantiles y de autoconsumo, las niñas y adolescentes participan en mayor medida de las actividades domésticas intensivas, reflejando patrones culturales de división sexual del trabajo que tienden a replegarlas en dicho ámbito y que se constatan en todas las regiones del país. La participación en actividades productivas es diferencial por género: mientras que los varones se encuentran más vinculados con el desarrollo de actividades mercantiles y de autoconsumo, las niñas y adolescentes participan en mayor medida de las actividades domésticas intensivas, reflejando patrones culturales de división sexual del trabajo que tienden a replegarlas en dicho ámbito y que se constatan en todas las regiones del país.

EANNA, 2016-2017, Indec y Ministerio de Producción y Trabajo.