En su tradicional bendición de Navidad "Urbi et Orbi", el papa Francisco pidió "esperanza para América Latina", ante las agitaciones sociales y políticas, al tiempo que renovó su preocupación por los conflictos mundiales de Venezuela, Siria e Irak.

En su tradicional bendición de Navidad "Urbi et Orbi", el papa Francisco pidió "esperanza para América Latina", ante las agitaciones sociales y políticas, al tiempo que renovó su preocupación por los conflictos mundiales de Venezuela, Siria e Irak.
Desde la Basílica de San Pedro y ante una multitud, Francisco expresó: "Que el pequeño Niño de Belén sea esperanza para todo el continente americano, donde diversas naciones están pasando un período de agitaciones sociales y políticas".
Y en esa línea, el papa se refirió a la crisis en Venezuela: "Que Jesús reanime al querido pueblo venezolano, afectado largamente por tensiones políticas y sociales, y no le haga faltar el auxilio que necesita”.
"Que bendiga los esfuerzos de cuantos se están prodigando para favorecer la justicia y la reconciliación, y se desvelan para superar las diversas crisis y las numerosas formas de pobreza que ofenden la dignidad de cada persona", agregó.
En su séptimo mensaje navideño como pontífice, Bergoglio repasó varios de los ejes actuales a nivel mundial y deseó "que Cristo sea luz para tantos niños que sufren la guerra y los conflictos en Oriente Medio y en diversos países del mundo".
Y agregó: "Que remueva las conciencias de los hombres de buena voluntad. Que inspire a los gobernantes y a la comunidad internacional para encontrar soluciones que garanticen la seguridad y la convivencia pacífica de los pueblos de la región y ponga fin a sus sufrimientos".
En ese marco, Bergoglio renovó también sus deseos para "el pueblo libanés" y que "pueda salir de la crisis actual y descubra nuevamente su vocación de ser un mensaje de libertad y de armoniosa coexistencia para todos".
"Que el Señor Jesús sea luz para la Tierra Santa donde nació, Salvador del mundo, y donde continúa la espera de tantos que, incluso en la fatiga, pero sin desesperarse, aguardan días de seguridad y de prosperidad", señaló al implorar por la paz en el mundo.
Antes de pedir por "la querida Ucrania, que aspira soluciones concretas para alcanzar una paz duradera, señaló que la Luz de Cristo sea consolación para Irak, atravesado por tensiones sociales, y para Yemen, probado por una grave crisis humanitaria",
El papa también mencionó a los pueblos de África, donde perduran situaciones sociales y políticas que a menudo obligan a las personas a emigrar, privándolas de una casa y de una familia", especialmente en República Democrática del Congo, Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria.
Francisco hizo una mención especial para "todos aquellos que deben emigrar con la esperanza de una vida segura".
En defensa de los migrantes del mundo, expresó: "La injusticia los obliga a atravesar desiertos y mares, transformados en cementerios. La injusticia los fuerza a sufrir abusos indecibles, esclavitudes de todo tipo y torturas en campos de detención inhumanos".