Las restricciones a las importaciones también comenzaron a reflejarse en el rubro gastronómico y llegaron hasta el helado. Por el faltante de pistacho, una reconocida heladería porteña decidió empezar a vender el sabor pistacho con un límite máximo por persona como consecuencia del faltante de esa materia prima importada que por ahora no pudo ser reemplazada en su totalidad con la producción local.
