Si bien no hay estadísticas oficiales en relación con el déficit de vitamina D en los argentinos, cada vez es más frecuente encontrarse con conocidos, amigos y/o familiares a quienes les indican un refuerzo de este componente.
Si bien no hay estadísticas oficiales en relación con el déficit de vitamina D en los argentinos, cada vez es más frecuente encontrarse con conocidos, amigos y/o familiares a quienes les indican un refuerzo de este componente.
¿De qué se trata este faltante? ¿A qué se debe el fenómeno? ¿Cumple la vitamina D una función vital? ¿Cómo se incorpora? Muchos interrogantes rodean a este nutriente en particular. Para intentar responder estos interrogantes, A24.com consultó a reconocidas profesionales de la salud.
Para empezar a desentrañar el camino, la doctora Michelle Roberts, médica especialista en dermatología y oncología cutánea (MN 156.816), profesional del servicio Dermatología del Hospital Italiano, explicó en diálogo con este medio: “La vitamina D más que una vitamina, es una hormona, cuya primera y principal función siempre fue la regulación del calcio en el cuerpo”.
De acuerdo con la profesional, con ella el organismo se encarga de absorber el calcio en el sistema digestivo como para asegurarnos de que tengamos los niveles correctos. “Por eso es que siempre uno, sobre todo en las personas mayores, se asegura que lo tengan en niveles correctos para prevenir la osteoporosis”, especificó.
¿Cómo se forma? La vitamina D, o esta hormona, en realidad, según Roberts, lejos está de ser algo simple de formarse. No se encuentra en el cuerpo, sino que precisa una activación para empezar a funcionar y no es que requiere de una sola activación: demanda múltiples pasos.
El precursor de esta hormona está en la piel y el que empieza con todo este camino de la formación y la activación de la vitamina D es el sol. De él va a ser la radiación ultravioleta B, que es la que predomina durante los meses con R, es decir, durante los meses de verano.
Va a ser esa exposición solar que deja nuestra piel roja, que la broncea. Esto nos da la idea que exponer la piel al sol durante el invierno tampoco va a servir mucho. Entonces la primera activación sucede en la piel; la segunda activación va a suceder en el hígado, y la tercera activación va a suceder en el riñón. Todo este mecanismo complejo empieza a explicar el por qué es que es muy frecuente ver que los niveles de vitamina D en la sociedad suelen ser bajos.
Las expertas consultadas por A24.com coinciden en que se observa en la Argentina un claro déficit de vitamina D en la población. De acuerdo con la doctora Adriana Díaz, endocrinóloga (MN 90.042) de la sección Osteopatías, división Endocrinología del Hospital de Clínicas, “actualmente se observa a muchas personas con vitamina D baja”.
Según la profesional, esto se puede deber a varias razones, entre las que podemos resaltar:
Cecilia Navarro, dermatóloga (MN 105385), coordinadora de la Unidad Capilar de Dermatología Estética y Correctiva del Hospital Italiano de Buenos Aires, especificó a A24.com que nuestro organismo produce vitamina D de manera orgánica y natural.
“Esto sucede como una reacción química espontánea después de la exposición a la luz del sol entre 15 y 20 minutos diarios aproximadamente. Suele ser lo recomendado para aumentar los niveles de vitamina D exponer áreas del cuerpo como piernas o brazos solo el tiempo recomendado. Es igualmente importante recordar no exponerse a los rayos del sol de manera prolongada y utilizar siempre protección solar durante todo el año”, precisó.
La dermatóloga Michelle Roberts coincidió con su colega y añadió que el déficit de vitamina D es un fenómeno observado ya antes de la pandemia. “La gran mayoría de nosotros vivimos en ciudades, entonces al estar en edificios, realizar trabajos normalmente en oficinas, primordialmente lugares cerrados, todos estos factores ya hacen que gran parte de la población tenga la vitamina D en el límite o por debajo del nivel esperado”, argumentó.
Y esto sucede en igual o peor medida en pacientes mayores que ya pasan a vivir en residencias, si tienen menos actividad al aire libre y también que en sus organismos comienza a funcionar cada vez menos la actividad del hígado y el riñón por la edad en sí y más si se agregan al cuadro enfermedades del hígado, del riñón, que entorpecen la formación y el funcionamiento normal del nutriente. De esa forma, no se termina de activar la vitamina D, y al no estar activada, la tienen baja.
Roberts resaltó que esto ya se venía viendo, sobre todo en las ciudades, y tanto en personas mayores como gente joven. “Obviamente, cuando uno agrega el factor de pandemia, que casi todos, sobre todo acá en la Argentina, estábamos encerrados, la exposición solar bajó también. Lo que pasó con la pandemia es que se puso un poco más de moda la vitamina D porque se empezaron a descubrir más acciones de la vitamina D, no solo la de aumentar la cantidad de calcio en el cuerpo, sino que también se encontró que empezaba a regular el metabolismo, es decir todo lo que regula nuestro cuerpo”, agregó la experta del Hospital Italiano.
De acuerdo con la dermatóloga Michelle Roberts es muy importante la ingesta y el refuerzo de vitamina D por boca en los casos en los que exista un déficit. Es decir, como dependemos de tantas variables para activar la vitamina D, lo más fácil es suplementarlo. Entonces así se puede determinar cuánta vitamina D se le está dando a cada paciente y asegurarse de que tenga los niveles adecuados de exposición solar, que en exceso causa cáncer de piel. Por esto último, lo más seguro dar una indicación, una suplementación oral para que el paciente tenga esta dosis necesaria que buscan los profesionales.
Para la doctora Adriana Díaz, sin duda que el encierro, producto de la cuarentena, sumado a la ganancia de peso, que se observó en muchas personas, pudieron empeorar la situación.
Cecilia Navarro coincide y refuerza: “La vitamina D es esencial para mantener la salud, ya que desempeña un importante papel en numerosos procesos celulares. Entre las múltiples funciones que cumple se destacan los procesos capaces de regular el metabolismo necesario para la absorción de calcio y fósforo que nos permiten tener una masa ósea saludable. Este nutriente participa también como factor enzimático necesario en el ciclo celular de muchísimos sistemas celulares en el cuerpo humano”.
Sobre este punto, Cecilia Navarro señala que “en las células del folículo piloso, la vitamina D es un cofactor fundamental para que los ciclos del pelo se cumplan correctamente. Su deficiencia puede generar alteraciones en el ciclo del cabello, generando la caída del mismo por medio de un efluvio felógeno y si la deficiencia es muy significativa también puede alterar la estética de la fibra capilar”.
“Existen múltiples trabajos científicos con resultados controvertidos sobre la relación de la deficiencia de vitamina D y otras alopecias como la areata y la alopecia androgénica. Suplementamos la vitamina D si se encuentra por debajo de los valores de corte esperados, aunque se hace hincapié en una dieta balanceada (rica en huevo, queso, pescados de aguas profundas)”, completó.