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Polémica modificación del IVA a la leche: ¿a quién beneficia y a quién perjudica?

Polémica modificación del IVA a la leche: ¿a quién beneficia y a quién perjudica?
Crece el consumo de leche en cuarentena

La oposición denunció que el proyecto de ampliación del Presupuesto 2020 enviado por el Ejecutivo al Congreso el viernes a la noche vino con una sorpresa que podría afectar directamente los consumidores: la eliminación de la exención del IVA a la leche fluida y en polvo, productos que pasarán a pagar una alícuota del 10,5%.

En ese sentido, el Artículo 18 del proyecto, establece la modificación del artículo 7° de la Ley de Impuesto al Valor Agregado eliminando la expresión “leche fluida o en polvo, entera o descremada, sin aditivos”.

A su vez, el Artículo 19, establece agregarle a la misma norma diversas categorías de leches entre los productos que se gravan con un 10,5%. Se trata de los artículos 558, 559, 559 bis, 559 tris, 560, 560 bis, 560 tris, 562, 564 y 567 del Código Alimentario Nacional; básicamente leches fluidas, en sachet y larga vida y leches en polvo.

Una lectura simple lleva a pensar que de este modo se sube el IVA a determinados lácteos. Sin embargo, en el sector tienen otra interpretación.

“En realidad, hoy todas las leches pagan IVA, el producto que no está alcanzado por el gravamen casi no se fabrica. La inmensa mayoría tiene aditivos que ya los hace objeto de cobro del Impuesto al Valor Agregado”, dijeron fuentes industriales a A24 Agro.

Un detalle que muchas veces se escapa al observador, es que las empresas buscan generar IVA porque es la única forma de recuperar lo que se les cobran cuando compran la materia prima. Por eso ya casi nadie hace leches básicas, el rubro que estarían eliminando el Gobierno, según el proyecto de presupuesto.

Entonces, el cambio propuesto por el Ejecutivo, lejos de sumar IVA, estaría planteando una reducción a la mitad sobre productos que hoy tributan 21%.

Baja pero sube

A pesar de este mecanismo, la denuncia de los legisladores opositores puede terminar en verdad. Es que el proyecto genera un cambio en el alivio tributario que el Gobierno dispuso en enero sobre los mismos productos que hoy se intenta bajar la alícuota.

En ese sentido, el Decreto 418/2020 estableció un Régimen Especial de Compensación de IVA a las ventas por menor en hipermercados, supermercados y autoservicios. Los rubros beneficiados fueron justamente los que ahora pasarían a pagar 10,5%.

¿Por qué se creó esta compensación? Fue parte de la marcha atrás del programa IVA 0% para alimentos de la canasta básica dispuesto por Mauricio Macri tras perder las PASO. Cuando Alberto Fernández decidió voltear ese esquema en enero, las leches entraron en este sistema de compensación para evitar subas de precios al consumidor.

Es decir, para no perjudicar a los comercios (y que éstos no generaran aumentos para compensar el IVA) decidió darles este beneficio.

Así, el IVA de la cadena láctea siguió su marcha normal. Al día de hoy, productores agregan 21% en sus ventas a la industria, la industria hace lo propio con los comercios y éstos reciben la compensación estatal.

De prosperar el proyecto, pueden surgir dos posibilidades:

  • Que no se renueve la compensación del Decreto 418 (Que en efecto venció el 30 de junio).
  • Que la misma siga pero que el gasto del Estado en ese concepto se reduzca a la mitad.

En cualquiera de las dos opciones, los comercios tendrán una suba en sus costos por el IVA reducido.

¿A quién podría trasladar el comercio el mayor costo? Hay una remota posibilidad de que intente pasarlo para atrás en la cadena (industria), aunque casi seguro terminará cargándolo en los precios de venta. La decisión, dependerá del poder de negociación de cada expendio, ya sea híper, súper o minimercado.

En definitiva, el cambio propuesto por el Ejecutivo no debería afectar directamente ni a productores ni a industriales. Y los comercios, muy probablemente, recibirán un impacto inicial, pero más temprano que tarde irán subiendo los precios de venta.

El Estado sería el ganador porque vería aliviar la carga actual de la compensación.

Mientras tanto, el consumidor puede ir preparándose para pagar la leche más cara.

por Marcos Lopez Arriazu
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