PANDEMIA

Advierten que podría aumentar la carne por el impacto del Covid-19 en la industria frigorífica

"Estamos con un 30% de ausentes", dicen desde las cámaras industriales. Los contactos estrechos duplican a los positivos y hay frigoríficos cerrados temporalmente. La situación también complica la cosecha en las economías regionales.
Ezequiel Morales
por Ezequiel Morales |
El presidente Alberto Fernández en una visita a un frigorífico de La Pampa. Hay temor por el impacto del covid-19 en la agroindustria.

El presidente Alberto Fernández en una visita a un frigorífico de La Pampa. Hay temor por el impacto del covid-19 en la agroindustria.

La tercera ola de Covid-19, que este jueves arrojó la cifra más alta de contagios en el país desde el comienzo de la pandemia, comenzó a impactar en la cadena de producción de alimentos, con diferentes realidades según cada caso: mientras en las economías regionales se ajustan los protocolos para el traslado de personal de cosecha, en las industrias la problemática se hace más compleja.

Un caso extremo es el de la industria frigorífica, donde dos cámaras empresarias coinciden en que el ausentismo por el Covid-19 alcanza al 30% de personal. Esto podría tener impacto sobre el precio de la carne a partir de la próxima semana.

Si bien en la mayoría de los casos los frigoríficos solo se ven obligados al parate de algunas líneas de producción, ya se empezaron a conocer casos de cierres temporales de plantas. Eso le sucedió a la unidad de la firma Quickfood, en la ciudad santafesina de San Jorge.

“Decidieron suspender las actividades ante la ola de casos porque se había tornado muy compleja la coordinación de las tareas en la producción”, contó un empresario de la faena. Quickfood -perteneciente a la brasileña Marfrig, una de las líderes globales de la industria- tiene previsto retomar las actividades el próximo martes 11 de enero. Pero todo dependerá de la cantidad de casos y su evolución.

La situación que afecta a la empresa radicada en Santa Fe es una foto de lo que analizan los empresarios frigoríficos, quienes descuentan que la misma decisión que tomaron allí será algo que deberán evaluar en cada caso puntual.

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El covid-19 obligó a Quickfood a suspender sus tareas al menos hasta el 11 de enero.

El covid-19 obligó a Quickfood a suspender sus tareas al menos hasta el 11 de enero.

“Los contactos estrechos son el doble que los positivos”

Daniel Urcía es el titular de la Federación de Industrias Frigoríficas de la República Argentina (FIFRA), una importante asociación de empresas de la carne que concentra las operaciones en Córdoba, parte de Santa Fe y Entre Ríos, más algunas provincias del Norte como Catamarca y también Santiago del Estero. Y habló sobre la preocupación que tienen en las plantas por el nivel de producción.

“Nosotros nunca dejamos de realizar los controles establecidos desde el comienzo de la pandemia, como medir la temperatura en el ingreso y respetar los distanciamientos, pero hoy nos encontramos con una situación de al menos un 30% de los operarios de planta en ausentismo, de los cuales un 10% corresponde a casos positivos y el otro 20% a contactos estrechos”, señaló ante el llamado de A24.com Agro.

Lo que aseguran en el sector privado es que a diferencia de las dos olas anteriores de Covid-19, en esta oportunidad la escalada de casos tendría que ver principalmente con situaciones sociales más que con las jornadas de trabajo.

En esta misma línea se manifestó Carlos Riusech, vicepresidente del Consorcio de Frigoríficos Exportadores ABC, y CEO del frigorífico Gorina de La Plata. Riusech avaló el porcentaje estimado por Urcía y señaló que creen llegar al pico de casos “en las próximas semanas”, en base a las estimaciones oficiales de organismos del Estado y también de lo que aconseja el médico infectólogo y asesor presidencial Eduardo López, hombre de consulta también para los empresarios.

“En muchos casos volvimos también a implementar las burbujas de trabajo”, apuntó.

Carne en carniceria
La carne, dicen en los frigoríficos, podría sufrir un traslado a precios a principios de la semana entrante.

La carne, dicen en los frigoríficos, podría sufrir un traslado a precios a principios de la semana entrante.

¿Habrá impacto en el precio de la carne?

Uno de los dolores de cabeza más fuertes que tuvo el Gobierno a lo largo de 2021 fue el precio de la carne, concepto que conllevó a un sinfín de desencuentros con las entidades del campo y que derivó en algunas prohibiciones a la exportación que se extienden al día de hoy. El objetivo central: contener las subas.

En ese marco no fueron pocas las veces que los funcionarios se reunieron con empresarios para acordar abastecimiento y estabilidad en los precios de góndola, y el último anuncio había sido de cara a las Fiestas.

Por otro lado, en las empresas de la carne comparan a la industria argentina con la estadounidense y sienten que “las cosas se hicieron bien”. Destacan los buenos niveles de operatividad durante las olas anteriores y la seguridad que dieron los controles preventivos. “No tuvimos lo que pasó en Estados Unidos, que la gente iba a trabajar y se contagiaba en las plantas. Aquí hubo un gran trabajo entre empleadores y empleados”, señaló Urcía.

Pero el panorama de lo que viene se muestra distinto. Hoy el Covid-19 vuelve a preocupar por las complicaciones en las producciones.

“En algunas plantas está afectando a los niveles de producción. En Gorina por ahora las ausencias son razonables, pero en promedio, en todas las empresas del ABC, estamos en el mismo nivel del 30% que manifiestan los colegas de FIFRA”, analizó Riusech.

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Urcía señaló que las plantas de FIFRA tienen al menos un 30% del personal con ausentismo por covid-19.

Urcía señaló que las plantas de FIFRA tienen al menos un 30% del personal con ausentismo por covid-19.

“Por cómo viene el ritmo de contagios pasaremos por el mismo proceso prontamente”, se lamentó en la charla con este medio. El problema se profundiza cuando la persona que debe aislarse cumple tareas específicas en la línea de trabajo, y reemplazarlos se vuelve una proeza. Urcía dio dos ejemplos: quienes se dedican al “cuereo” del animal casi en simultáneo a la faena, como también quienes manejan “sierras de partido”.

¿Cuándo llegaría esta carne a las góndolas? Depende de cada mercado para el que produce cada frigorífico: para el caso de los denominados “consumeros” que abastecen el mercado interno y carnicerías de barrio, entre que un animal es faenado hasta que se vende el corte de carne pueden pasar de 48 a 72 horas. En lo que tiene que ver con frigoríficos exportadores el plazo puede tener un par de días más, ya que no se distribuye en media res y ya practican el troceo. Para ambas situaciones existe la posibilidad de alojar mercadería en cámaras de frío, aunque eso depende de la capacidad y el stock al momento.

Por eso, en las empresas creen que de continuar los problemas de producción, a principios de la semana que viene el traslado a precios podría concretarse debido a la menor oferta de carne que habría en el mercado.

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Luciana Mengo conduce AFAMAC.

Luciana Mengo conduce AFAMAC. "Nunca dejamos de implementar los protocolos de covid-19", señaló.

El panorama de la maquinaria agrícola

Luciana Mengo es la presidenta de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC). Al comparar la ola actual con las anteriores, no dudó en señalar las diferencias en lo que observaron desde la actividad.

“La primera ola y la segunda tuvieron un impacto principalmente en la salud, pero no tanto en lo económico. Esta nueva ola se va a ver en lo económico por los altos niveles de ausentismo y los bajos niveles de productividad”, apuntó.

Más allá de eso, en algunas fábricas del importante polo productivo radicado en Córdoba y el sur de Santa Fe habitualmente enero es un mes en el cual las empresas suelen otorgar vacaciones y licenciar a parte de su personal.

Pero así y todo con la situación de este mes en la rama metalúrgica cordobesa barajan un 25% de ausentismo. Por eso “agradecen” que esa situación estacional ayude a menguar el impacto en la producción final de maquinarias agrícolas y agrocomponentes, ya que las tareas se habían reducido por motivos diferentes a la tercera ola.

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Los cosecheros de la fruta rionegrina llegan en gran medida desde el norte del país. Este año el covid-19 complicó las cosas.

Los cosecheros de la fruta rionegrina llegan en gran medida desde el norte del país. Este año el covid-19 complicó las cosas.

La otra cara: los cosecheros migrantes deberán viajar sin su familia

A principio de noviembre A24.com Agro había informado que cerca de 2.000 trabajadores migrantes estaban a la espera de lo que resultara de la cosecha de peras y manzanas en Río Negro, las más importantes de la zona del Alto Valle. Dos temporales de granizo y heladas habían afectado a los cultivos y la fruta a levantar iba a ser menos que la habitual. El ministro de Producción local, Carlos Banacloy, había realizado algunos reclamos a la Casa Rosada con respecto a este tema.

Hoy el Covid-19 vino a sumar una complicación: ahora cada contratante deberá velar por el calendario vacunatorio completo y gestionar el traslado de cada operario, quienes suelen llegar a la Patagonia desde provincias del Norte como Tucumán, Santiago del Estero y Corrientes. “Vienen inicialmente para la cosecha de cerezas, duraznos y pelones, en la zona del Valle Medio. Y luego suelen empalmar con lo que es peras y manzanas”, explicó Daniel Pérez, titular de la Federación de Productores Frutihortícolas de General Roca.

“Las empresas grandes tienen su propia gente que contrata el personal allá en el Norte, les consiguen el transporte que muchas veces son privados. En cambio los pequeños y medianos productores solemos manejarnos con personal permanente discontinuo”, graficó Pérez.

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La manzana es la segunda cosecha más importante de Río Negro, detrás de la pera.

La manzana es la segunda cosecha más importante de Río Negro, detrás de la pera.

En total en la zona requieren cerca de 22.000 trabajadores para peras y manzanas, pero una décima parte de esos obreros son los que realizan la temporada total de cosecha y empaque. “La mayoría de los trabajadores que vienen a mi finca son gente de confianza de hace muchos años, que llegan de la zona de Saladas y 9 de Julio, en Corrientes. Ya tenemos un vínculo”, contó.

“Hay que entender que más allá de eso es gente sacrificada que deja su hogar durante un período muy largo de tiempo, y el problema más grande se suele dar con quienes vienen a la cereza y al durazno, porque luego se quedan en la zona a la espera ser contratados para la pera y la manzana”, explicó el productor.

En total esa ventana de trabajo puede extenderse por tres meses. Y sin pandemia, los migrantes suelen viajar acompañados junto a sus familias, parejas o amigos con quienes hacer más llevadero el largo tiempo de desarraigo. Esta vez las restricciones no permitirán ese traslado grupal, y a Río Negro podrán ingresar únicamente quienes estén previamente contratados para las tareas.

Es la otra cara de cómo impacta la pandemia en el trabajo agropecuario.

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